Algunas personas podrían estar genéticamente mejor predispuestas a seguir una dieta vegetariana. Esa es la conclusión de un nuevo estudio que comparó a 5.000 vegetarianos estrictos con 300.000 personas que comen carne. Los científicos encontraron 3 genes estrechamente asociados con el vegetarianismo y otros 31 que podrían tener algún vínculo. Algunos de esos genes regulan la función cerebral y la forma en que descomponemos las grasas. Esto significa que nuestra capacidad para prosperar sin carne podría depender de cómo metabolizamos los alimentos.