Normalmente, los médicos deben cultivar una muestra del paciente en una placa de Petri durante varios días antes de poder analizarla para detectar patógenos. El nuevo método solo tarda unas horas. Aplica una corriente eléctrica a la muestra y utiliza un algoritmo para detectar cualquier bacteria, virus o parásito presente, así como cualquier medicamento al que el paciente pueda ser resistente.