En las profundidades de la ciudad, una máquina está excavando un nuevo túnel de 4,5 km. Captará grandes cantidades de lluvia y las desviará a un enorme depósito subterráneo antes de que puedan inundar la ciudad. La capital de Japón ya se asienta sobre una red de túneles de drenaje y cisternas de almacenamiento. Pero el cambio climático está provocando un aumento de las lluvias extremas en Tokio.