La Ley de Servicios Digitales (DSA) tiene como objetivo hacer que internet sea más seguro. Abarca a todos los proveedores en línea de bienes, servicios o contenidos, pero solo se aplica plenamente a las plataformas con más de 45 millones de usuarios en Europa, como Meta, TikTok, YouTube y Amazon. La UE califica la DSA de «caja de herramientas regulatoria pionera».