El CO₂ es fundamental para la atmósfera. Atrapa el calor del sol y, sin él, la Tierra sería insoportablemente fría. Pero desde los albores de la Revolución Industrial, la actividad humana ha aumentado en un 50 % la concentración de CO₂ en el aire. Si queremos limitar el calentamiento global a 1,5 °C. Las emisiones de CO₂ deben alcanzar su máximo en 2025 y reducirse un 43 % para 2030