Las paredes se imprimieron en solo 100 horas gracias a una boquilla que se mueve a 1 metro por segundo. También se imprimieron la chimenea, la isla de cocina y la bañera. La casa tiene 160 m² de espacio habitable distribuidos en 2 plantas. Fue diseñada por los arquitectos Mense Korte. Sus paredes están compuestas por una capa interior y otra exterior, con aislamiento entre ambas.
La primera casa impresa en 3D de Alemania se construyó en solo 100 horas. Las paredes se imprimieron con una boquilla que se mueve a 1 metro por segundo. También se imprimieron la chimenea, la isla de cocina y la bañera. La casa tiene 160 metros cuadrados de espacio habitable distribuidos en dos plantas. Fue diseñada por los arquitectos Mense Korte. Las paredes están compuestas por una capa interior y otra exterior, con aislamiento entre ambas.
La impresión 3D puede ser más barata y generar menos residuos que los métodos de construcción tradicionales. Por todo el mundo están surgiendo viviendas construidas de esta manera. La primera vivienda impresa en 3D de India cuesta un 30 % menos que una construcción tradicional y genera un 65 % menos de residuos. También tiene una huella de carbono menor.
En Texas, un robot llamado Vulcan construyó seis casas impresas en 3D en dos días para una comunidad de Austin que acoge a personas que antes no tenían hogar. El mercado mundial de la construcción con impresión 3D tuvo un valor de 3 millones de dólares en 2019 y se espera que alcance los 1.600 millones de dólares en 2024. Sus defensores afirman que esta tecnología podría aumentar la oferta mundial de viviendas asequibles.
Aquí tienes algunos detalles adicionales sobre las casas impresas en 3D:
Se pueden construir en una gran variedad de formas y tamaños, lo que permite adaptarlas a distintas necesidades.
Se pueden construir en zonas remotas o de difícil acceso.
Se pueden construir con materiales reciclados, lo que reduce el impacto ambiental.
Se pueden construir de forma rápida y eficiente, lo que puede ahorrar dinero.
Las viviendas impresas en 3D siguen siendo una tecnología nueva, pero tienen potencial para revolucionar el sector de la construcción. Podrían ofrecer una forma más asequible y sostenible de construir viviendas y ayudar a abordar la crisis mundial de la vivienda.

