Está hecha en parte de aluminio reciclado y en parte de aluminio nuevo con emisiones casi nulas, fabricado con energía renovable. La producción de aluminio genera muchísimas emisiones de carbono: un 3 % de todas las emisiones causadas por la actividad humana. Primero, el mineral de aluminio se refina a altas temperaturas y después se funde, o se extrae, mediante electrólisis. Ambos procesos consumen enormes cantidades de energía, que suele generarse a partir de combustibles fósiles. Esta versión baja en carbono utiliza en su lugar energía hidroeléctrica renovable.