¿Podrían las apreciadas semillas de egusi de Nigeria alimentar a la próxima generación de astronautas?
Eso es lo que querían averiguar los científicos espaciales. En busca de una alternativa a las comidas ultraprocesadas y liofilizadas de las que dependen actualmente los astronautas, enviaron las semillas al espacio. Ahora, tras 7 días en órbita, estudiarán las semillas para ver si serían aptas como alimento espacial y si presentan cambios genéticos que podrían hacerlas más útiles para los agricultores en la Tierra.
Este proceso se conoce como mejoramiento espacial o mutagénesis espacial: la práctica de enviar semillas al espacio con la esperanza de que adquieran cambios genéticos que las hagan más resistentes a la sequía, el calor o las plagas. El Luyuan 502, la segunda variedad de trigo más común de China, resistente a la sequía y las enfermedades, se desarrolló de esta manera.
Se prevé que la economía en torno a la tecnología espacial —como los satélites y la exploración— alcance los 1,8 billones de dólares en 2035, genere valor para casi todas las industrias de la Tierra y aporte soluciones a muchos de los mayores desafíos del mundo.


