Los bloques son renovables, reutilizables, ligeros y resistentes al fuego. Pueden adoptar cualquier forma e incluso apilarse como piezas de Lego. Los bloques los fabrica el estudio de diseño británico PLP Labs. Este llena moldes de madera impresos en 3D con serrín, cáñamo y lino. Después, el micelio —la red de filamentos parecida a raíces que los hongos desarrollan bajo tierra— entrelaza estos materiales.