Utilizan imágenes de un satélite llamado HotSat-1, capaz de detectar el calor y el frío con una resolución de 3,5 metros. El satélite puede cartografiar con precisión los frentes de los incendios forestales, detectar y vigilar las islas de calor en las ciudades y medir la eficiencia térmica de los edificios. Esta información puede contribuir a tomar decisiones más eficaces.