El término «sustancias químicas eternas» se utiliza para referirse a algunas sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS). Muchas PFAS son resistentes al calor, al aceite, al agua y a la corrosión, lo que las hace muy útiles. Se encuentran en numerosos productos, desde sartenes antiadherentes hasta ropa y espuma ignífuga. Sin embargo, algunos estudios demuestran que estas sustancias químicas podrían representar riesgos para la salud humana, ya que no se degradan fácilmente y pueden acumularse en nuestro organismo.