El cambio climático está provocando periodos de calor extremo más prolongados y severos. Las ciudades del mundo son especialmente vulnerables. Las ciudades exacerban el calor extremo y sus habitantes también generan su propio calor, ya que los automóviles y los aires acondicionados expulsan más aire caliente al ambiente. Las poblaciones urbanas vulnerables son las que corren mayor riesgo ante el aumento de las temperaturas. Entre ellas se incluyen las personas mayores y aquellas con problemas de salud preexistentes.