La Institución Oceanográfica Woods Hole transmitió el paisaje sonoro de un arrecife sano hacia un arrecife degradado. Descubrieron que en los arrecifes degradados donde no se emitió ningún sonido, se asentaron hasta siete veces más corales que en aquellos donde no se reprodujo ningún sonido. Según los científicos, esta podría ser una herramienta útil para la recuperación de arrecifes dañados.