La economía mundial está «encontrando un mejor equilibrio», afirma este experto del Banco Mundial

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En Estados Unidos, casi 9 de cada 10 economistas jefe esperan un crecimiento moderado o sólido durante el próximo año, mientras que el 70 % prevé un crecimiento sólido o muy sólido en Asia Meridional. Sin embargo, Indermit Gill, economista jefe del Banco Mundial, afirma que es importante poner este crecimiento en contexto.

La economía mundial está encontrando estabilidad tras un periodo turbulento, afirma Indermit Gill, economista jefe del Banco Mundial. La inflación, que se disparó en los últimos años, por fin está cediendo. Este cambio permite que las economías avanzadas vuelvan a centrar su atención en el crecimiento, después de enfocarse en controlar la inflación.

Muchos economistas jefe son optimistas: casi el 90 % de los de Estados Unidos espera un crecimiento moderado o sólido en 2025, y más del 70 % de los de Asia Meridional prevé una expansión económica sólida o muy sólida.

Un crecimiento más lento que en décadas anteriores

Pese a este optimismo, el ritmo de crecimiento es más lento que en décadas pasadas. Las tasas de crecimiento actuales son inferiores a las de los años 2000 e incluso a las de la década de 2010. A esta desaceleración se suman conflictos en regiones como Oriente Medio, Ucrania y Sudán, que afectan a los mercados y los recursos.

Además, las economías avanzadas afrontan un «estancamiento secular»: una desaceleración impulsada por el envejecimiento de la población y la disminución del crecimiento de la productividad.

Desafíos para los países de ingresos medios y bajos

Los países de ingresos medios corren el riesgo de caer en una «trampa de ingresos medios», en la que el crecimiento se estanca con ingresos per cápita de entre 1.500 y 15.000 dólares. Los países de ingresos bajos son aún más vulnerables: muchos atraviesan una «década perdida» de ingresos per cápita estancados o en descenso.

La deuda con intereses elevados ha agravado sus dificultades y desvía fondos de servicios esenciales, como la educación y las infraestructuras, para destinarlos al pago de la deuda.

Esperanza de crecimiento y resiliencia futuros

Gill mantiene la esperanza y señala la resiliencia del sector privado estadounidense y el sólido desempeño de economías emergentes como India e Indonesia.

Incluso entre los países más pobres, ejemplos como Ruanda demuestran que es posible progresar pese a las difíciles condiciones. Muchos economistas coinciden en que es esencial dar prioridad a la sostenibilidad, la igualdad económica y la cohesión social, aunque eso implique un ritmo de crecimiento más lento.