El Banco Mundial estudió 192 ciudades globales con sistemas de transporte subterráneo y calculó sus emisiones hipotéticas de CO2. Es decir, las emisiones que emitirían las ciudades si sus habitantes tuvieran que desplazarse en coche, autobús o moto. Descubrieron que el metro reduce las emisiones de CO2 en un 50 % por ciudad y las emisiones globales totales en un 11 %.