Las cosechas se están perdiendo y el suministro de alimentos está en peligro. Veinticuatro millones de personas en la región corren el riesgo de sufrir hambre, desnutrición y escasez de agua. La sequía se ha visto agravada por los efectos combinados del cambio climático y el fenómeno de El Niño. Malawi, Zimbabue y Zambia han declarado el estado de desastre. Es la cuarta vez en igual número de años que Malawi toma esta medida.