Exponen el papel a altas temperaturas que lo reducen a carbono puro. El carbono puede transformarse en electrodos para baterías que alimentan desde teléfonos inteligentes hasta vehículos eléctricos. Son más respetuosos con el medioambiente que los electrodos convencionales, que requieren metales pesados y mucha energía para fabricarse. Además, son mucho más baratos de producir.