Investigadores de la Universidad de Sídney han desarrollado un nuevo proceso químico. Disparan electrones de alta energía contra el metano y el dióxido de carbono, gases emitidos por la descomposición de residuos en vertederos. Los electrones dividen las moléculas en átomos de carbono e hidrógeno, que luego se unen para formar largas cadenas llamadas hidrocarburos, los componentes básicos del combustible de aviación.