La jardinería sostenible puede ayudar a combatir el cambio climático y crear un entorno urbano más saludable. Los jardines son mucho más que refugios para la fauna. Mejoran la calidad del aire local, favorecen la salud y el bienestar de las personas, ofrecen un lugar donde cultivar alimentos propios y reducen las facturas de energía al ayudar a aislar las viviendas. Así lo afirman investigadores de la Universidad de Sheffield.