Giulio Boccaletti, economista especializado en agua y autor: «La gestión del agua es, en última instancia, un ejercicio de poder. Alguien tiene que construir algo en algún lugar, en el patio trasero de alguien, para controlar y gestionar los recursos hídricos. Así que, inevitablemente, es una cuestión de poder. Y en esa cuestión de poder, algunos se beneficiarán y otros saldrán perdiendo. Los costes recaerán de forma desproporcionada sobre quienes tienen menos poder. Lo hemos visto, ya sabes, incluso en las dramáticas sequías que han azotado el Cuerno de África este verano: 20 millones de personas prácticamente sin capacidad de acción política, incapaces de movilizar a sus comunidades y al Estado para transformar el paisaje de maneras que las protejan. Lo mismo ha ocurrido en Pakistán, ¿verdad? Quienes no tienen poder son los que sufren las consecuencias.»