Las bombas de calor se instalan en tan solo 15 minutos. Se colocan en los alféizares de las ventanas y se conectan directamente a la red eléctrica. Se consideran la próxima revolución en la climatización de interiores. Captan la energía térmica del aire exterior y la utilizan para calentar las habitaciones, como si fueran aires acondicionados a la inversa.