Kiel ha puesto en marcha 107 medidas para reducir los residuos. Entre ellas hay cambios prácticos, como el sistema de «pagar por tirar», en el que los hogares pagan una tarifa en función de la cantidad de residuos que generan y que acaba en vertederos. Otras medidas incluyen «islas» de recogida selectiva repartidas por la ciudad, descuentos para quienes llevan sus propios envases y la prohibición de productos desechables en todos los eventos municipales.