Esto implica tener los conocimientos y las habilidades necesarias para tomar decisiones financieras. Está directamente relacionado con la tranquilidad que se tenga en la vejez. El 35 % de los hombres en todo el mundo tienen conocimientos financieros, frente al 30 % de las mujeres. Esta brecha existe tanto en economías desarrolladas como en desarrollo y agrava otros desafíos que ya enfrentan las mujeres.