Científicos de las universidades de Kiel y Copenhague colocaron medusas caja del Caribe en un tanque especial rodeado de franjas que imitaban raíces de manglar. Las franjas blancas parecían raíces cercanas y las grises, raíces más lejanas. Al principio, engañadas por las franjas grises, las medusas chocaban con frecuencia contra las paredes del tanque.
Pero, después de 7,5 minutos, nadaban un 50 % más lejos de las paredes del tanque y habían reducido a la mitad el número de colisiones con el vidrio. Esto se conoce como «aprendizaje asociativo»: cuando los animales establecen vínculos mentales entre estímulos y comportamientos. Se pensaba que solo los animales complejos eran capaces de hacerlo, pero las medusas se adaptaron igual de rápido, pese a tener solo 1.000 células nerviosas y ningún cerebro centralizado.