Sus enormes conchas están cubiertas de algas fotorreceptoras dispuestas en columnas paralelas a los rayos solares para absorber la mayor cantidad de energía solar posible. Estas columnas están recubiertas por una capa de células llamadas iridocitos. Dichas células filtran y dispersan la luz solar, de modo que envuelve las columnas de algas de manera uniforme. Según científicos de la Universidad de Yale, podrían ser los sistemas solares más eficientes de la Tierra.