Algunas zonas del centro de Sídney fueron en su día el epicentro de la epidemia de sida en Australia. Pero las nuevas infecciones han caído un 88 % desde 2010, según investigadores. El año pasado solo hubo 11 casos nuevos. El cambio se debe a un programa de pruebas periódicas, tratamiento rápido para las personas con VIH y fármacos de profilaxis preexposición (PrEP) que reducen la transmisión un 99 %. Los expertos calificaron los resultados de «extraordinarios».