En 2018, Ciudad de México era un foco de delitos graves. La tasa de homicidios del país había alcanzado un máximo histórico, tras aumentar un tercio en un año. Solo el 7 % de los residentes consideraba que la capital era un lugar seguro para vivir. Ese año, Claudia Sheinbaum Pardo se convirtió en alcaldesa de la ciudad. Fue la primera mujer en ocupar el cargo. Adoptó un nuevo enfoque para combatir la delincuencia, situando los datos en el centro de un programa integral de reducción del delito.