En todo el mundo, casi 1 de cada 5 personas vive con pérdida auditiva. Se enfrentan a un mayor riesgo de aislamiento, depresión y ansiedad, y pueden tener dificultades para acceder al empleo y a la educación. Sin embargo, los audífonos suelen ser caros, especialmente en los países en desarrollo. Estos audífonos utilizan piezas de teléfonos móviles desechados, desde micrófonos hasta baterías y altavoces. Son asequibles para las personas con bajos ingresos y dan un uso social a los residuos electrónicos.