Están ayudando a sembrar en zonas de difícil acceso, inaccesibles por medios convencionales. Primero, los científicos analizan la zona para determinar la calidad del suelo y qué especies prosperarían allí. Luego, la IA calcula dónde y cuántas semillas colocar. Un solo dron puede dispersar 180 cápsulas de semillas por minuto, 100 veces más rápido que las manos humanas.