Los nuevos proyectos deben lograr un aumento neto del 10 % en la biodiversidad y mantenerlo durante al menos 30 años. Esta política se denomina Ganancia Neta de Biodiversidad (BNG, por sus siglas en inglés). Se aplicará a nuevos desarrollos, desde urbanizaciones y carreteras hasta proyectos de infraestructura de importancia nacional, como parques solares y ferrocarriles.