A nivel mundial, el número de dispositivos conectados podría alcanzar los 75.000 millones en 2025. Desde sensores portátiles hasta termostatos inteligentes y monitores de calidad del aire. Este crecimiento está transformando sectores como el comercio minorista y la atención sanitaria, pero también amplía la «superficie de ataque» digital y nos expone más a las ciberamenazas.