Así protegen los parques de Copenhague a la ciudad de los aguaceros torrenciales

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Copenhague cuenta con un aliado poco habitual en su lucha por protegerse de las lluvias cada vez más intensas: sus parques.

Muchos de los espacios verdes históricos de la ciudad se han adaptado con canales, estanques, diques y depósitos subterráneos, como Enghaveparken, de estilo neoclásico y construido en 1929, que ahora almacena bajo tierra, en una cámara oculta, el equivalente a 10 piscinas olímpicas de agua de escorrentía.

Prepararse para recoger esta agua ofrece varias ventajas: además de proteger la ciudad de inundaciones devastadoras, los depósitos pueden abastecer los servicios municipales, regar plantas y flores e incluso alimentar fuentes donde la ciudadanía puede reunirse y jugar. Todo forma parte de la apuesta de Copenhague por transformarse en la primera ciudad esponja plenamente desarrollada del mundo.

La Davos Baukultur Alliance promueve un desarrollo urbano sostenible y resiliente al clima al fomentar métodos circulares en la construcción y gestión de edificios, infraestructuras y espacios públicos.