Es un método llamado «deshierbe marino» y ha impulsado un aumento de hasta el 600 % en la recuperación de los corales. Se basa en el mismo principio que quitar las malas hierbas de un jardín y no requiere alta tecnología ni es caro, por lo que podría ser ideal para países en desarrollo y pequeños estados insulares. Desde 2018, buceadores voluntarios han retirado a mano las algas marinas de 2 zonas degradadas de la Gran Barrera de Coral. En las zonas desmalezadas se observó un importante rebrote de coral y un aumento de la diversidad coralina.