Los científicos querían comprender el cambio climático desde la perspectiva de un oso, así que les colocaron cámaras GPS a osos polares en la bahía de Hudson, Canadá. Las imágenes muestran cómo se alimentan de una ballena beluga, comen cadáveres de aves e incluso juegan en el agua. Pero los osos también se vieron obligados a buscar bayas y vegetación, descansar durante largos periodos para conservar energía y emprender arriesgadas y desesperadas travesías a nado para encontrar alimento.