Un clima cambiante significa que la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos como las olas de calor, las inundaciones, los huracanes y los incendios forestales se ha vuelto habitual. Las temperaturas están aumentando en la tierra y en el océano, el nivel del mar está subiendo y disminuyen las cantidades de nieve y hielo, a medida que han aumentado las emisiones y las concentraciones de gases de efecto invernadero. Por desgracia, los niños y los jóvenes están soportando la peor parte del cambio climático y esto continuará en el futuro.
Los médicos están observando los graves efectos del calentamiento global en la salud infantil y temen que pueda revertir los avances logrados en los últimos 25 años para reducir la mortalidad infantil en el mundo. Además, los niños corren el riesgo de sufrir problemas de salud mental como depresión y ansiedad debido a los desastres naturales causados por el cambio climático.
Una encuesta de UNICEF a niños de entre nueve y 18 años de 14 países mostró que les preocupan profundamente los problemas mundiales que afectan a sus pares y a ellos personalmente, incluido el cambio climático. En todos los países, los niños se sienten marginados porque no se escuchan sus voces ni se tienen en cuenta sus opiniones.
Diversidad ambiental
Dada la magnitud del desafío climático, sorprende la escasa cobertura que recibe el cambio de nuestro clima en la ficción infantil actual. El sector editorial infantil está en auge. Las ventas de libros infantiles en el Reino Unido aumentaron un 16% en 2016, con ventas totales de 365 millones de libras esterlinas. En todo el mundo, las ventas de libros infantiles han aumentado de forma sostenida en todas las categorías de edad.
Algunos libros ilustrados sí explican el cambio climático (como El autobús mágico y el cambio climático de Joanne Cole y Bruce Degen). También hay muchas novelas para jóvenes adultos que presentan futuros climáticos distópicos (como Diarios de carbono de Saci Lloyd). Pero pocas obras de ficción para niños de ocho a 11 años abordan el tema.
A mi juicio, la falta de «diversidad ambiental» en la literatura infantil es tan importante como el debate sobre la falta de diversidad cultural y social. Al fin y al cabo, los niños serán responsables de proteger nuestro frágil planeta en el futuro, por lo que sus conocimientos y su participación son fundamentales.
Los relatos no solo desarrollan la capacidad lectora de los niños, sino que transmiten creencias, actitudes y normas sociales que, a su vez, moldean su percepción de la realidad. Les permiten pasar de una situación de impotencia a una situación llena de posibilidades. A través de la ficción, los niños pueden explorar perspectivas y acciones distintas de las que conocen, al vivir en el mundo de las historias junto con personajes por los que sienten afecto.
A través de la literatura, los niños pueden comprender mejor los problemas mundiales y examinar críticamente su propio lugar en el mundo. Por eso, combinar una estructura narrativa con información factual puede llevarlos más allá de lo que aparece en la página. Esto podría permitirles ampliar su comprensión de conceptos científicos difíciles, como el cambio climático.
Guerreros de la Tierra
Al sumergirse en la palabra escrita, los niños pueden inspirarse para marcar una diferencia en el mundo real. Eso es lo que está haciendo un grupo de niños portugueses después de ver cómo ardía su distrito en los peores incendios forestales de la historia de su país. Los incendios ocurridos en junio de 2017 se han relacionado con el cambio climático y causaron la muerte de más de 60 personas. Ahora los niños buscan financiación colectiva para llevar un importante caso sobre el cambio climático ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, alegando que el fracaso de los Estados a la hora de combatir el cambio climático amenaza su derecho a la vida.
Cuando decidí escribir mi primera novela infantil, nunca tuve la intención de que fuera un libro de temática ecológica. Pero, dado que soy investigador ambiental, me pareció lo más natural. El resultado es Mi papá, el guerrero de la Tierra, una historia divertida sobre la relación entre un niño llamado Hero y su padre, que se han distanciado desde la muerte de la madre. Un día, el padre sufre un extraño accidente y despierta afirmando ser un guerrero de la Tierra enviado para proteger a la Madre Tierra. Esto sumerge a Hero en un mundo cada vez más extraño y peligroso.
El cambio climático puede ser un tema oscuro y apocalíptico para tratar en una historia. Para superar esta dificultad, no lo convertí en el tema central, sino que utilicé el cambio del tiempo como tema subyacente a lo largo del libro. La figura del guerrero de la Tierra ofrece una perspectiva alternativa sobre nuestra relación con el mundo natural. Al final del libro, animo a los lectores a unirse a la tribu y convertirse en guerreros de la Tierra. Espero que, al abordar con humor un tema serio, pueda no solo captar el interés de los niños y entretenerlos, sino también inspirarlos a pensar más allá del libro. Eso es lo que han hecho la escritora e ilustradora Megan Herbert y el climatólogo Michael Mann al colaborar en su libro ilustrado financiado mediante micromecenazgo La rabieta que salvó el mundo.
Necesitamos que los niños se preocupen por el planeta para que puedan afrontar el desafío climático que tenemos por delante. La narración de historias puede contribuir a concienciar e inspirar a niños y jóvenes adultos a actuar y convertirse en la próxima generación de guerreros de la Tierra.





