Las personas subestiman siempre cuánto les aprecian en realidad los nuevos compañeros o conocidos: se llama «brecha de simpatía».
Según la investigación, la brecha de simpatía es más amplia tras una primera conversación entre compañeros o amigos, pero empieza a reducirse a medida que las personas se conocen durante más tiempo.
La brecha de simpatía puede tener un impacto significativo en las organizaciones: en cómo se forman las relaciones, en el rendimiento de los equipos y en cómo se sienten los empleados respecto a su trabajo y a su lugar de trabajo.
¿Le inquieta conocer a nuevos compañeros al empezar un nuevo trabajo, o volver a la oficina tras teletrabajar?
Bienvenido a la «brecha de simpatía»: es el fenómeno por el que subestimamos sistemáticamente cuánto nos aprecia una nueva persona o un compañero y cuánto disfrutó de su primera conversación con nosotros.
En el ámbito laboral, investigadores de las universidades de Harvard y Pensilvania han descubierto que, cuando existe la brecha de simpatía en las conversaciones de grupo y persiste después, puede tener un impacto significativo en las organizaciones: en cómo se forman las relaciones, en el rendimiento de los equipos y en cómo se sienten los empleados respecto a su trabajo y a su lugar de trabajo.
Cómo la «brecha de simpatía» afecta al lugar de trabajo
El estudio se basó en un artículo de investigación de 2018 que analizaba la brecha de simpatía entre dos personas que acababan de conocerse. Esta vez, el proyecto se centró en determinar si la brecha también existe en los grupos y, en particular, en el lugar de trabajo.
El estudio reveló que la brecha de simpatía es más amplia tras una primera conversación entre compañeros o amigos, pero empieza a reducirse a medida que las personas se conocen durante más tiempo. Si confiamos en la imagen que proyectamos, es más probable que propongamos planes a un nuevo grupo de amigos o que nos ofrezcamos para una nueva oportunidad en el trabajo, según el estudio.
En los tres escenarios (grupos de tres personas, grupos de estudiantes de ingeniería y compañeros de trabajo) se constató que los participantes apreciaban a sus compañeros más de lo que creían que estos les apreciaban a ellos, y estas percepciones estaban estrechamente relacionadas con una serie de resultados importantes a nivel interpersonal, de equipo y de puesto de trabajo.
Según la investigación, cuando las personas sentían que sus compañeros de equipo las percibían de forma menos positiva, era menos probable que pidieran ayuda, estaban menos dispuestas a comunicarse de forma abierta y sincera y se sentían menos integradas en su equipo.
Además, las percepciones negativas también se relacionaban con una menor eficacia del equipo y una menor satisfacción laboral.
«Si tan solo las personas supieran… lo positivamente que sus compañeros de equipo sienten realmente por ellas, podrían comunicarse mejor, sentirse más integradas en sus equipos y estar más satisfechas en general con su trabajo», afirma el estudio.
Cómo abordar la «brecha de simpatía»
La coautora del estudio sobre la brecha de simpatía entre grupos y equipos ofreció tres consejos para superar la ansiedad por no haber causado una buena primera impresión.
1. Recuérdese que la brecha de simpatía existe
A menudo nos preocupamos por «lo que deseamos haber hecho mejor o lo que podríamos mejorar la próxima vez», explicó la coautora del estudio, Erica Boothby, a CNBC Make It. «Sustituimos esos pensamientos por lo que la otra persona debe de estar pensando de nosotros, y eso simplemente no es cierto. Piensan en todo tipo de cosas y tienen sus propias preocupaciones».
2. Pase a la acción
Aunque el compañero con el que tomó un café no le responda, eso no significa que no le interese, afirma Boothby. Puede que esté ocupado pensando lo mismo de usted.
«Solo tiene que darse a conocer y dar el primer paso», afirma. «Lo más probable es que reciba una respuesta positiva».
3. Recuerde el circuito de retroalimentación positiva
En el lugar de trabajo, merece la pena decirle a un compañero que ha disfrutado hablando con él y que espera volver a hablar pronto.
«Si ha pasado un buen rato hablando con alguien, lo más probable es que esa persona también lo haya pasado bien», afirma Boothby. De lo contrario, corre el riesgo de perder relaciones.



