Una de cada cinco personas sufre un problema de salud mental cada año.
Trabajar desde casa puede plantear nuevos problemas relacionados con sentirse aislado y desconectado, o con separar la vida laboral de la personal.
Los empleadores pueden desempeñar un papel importante en la promoción de una buena salud mental entre el personal, pero muchos no saben qué tipos de intervenciones son más eficaces.
Las iniciativas adecuadas de salud mental no solo beneficiarán el bienestar de los empleados, sino que también pueden mejorar la prosperidad de las empresas.
En un año cualquiera, alrededor de una de cada cinco personas sufrirá un problema o una enfermedad de salud mental. Por fortuna, muchos empleadores han ido comprendiendo poco a poco que apoyar la salud mental en el trabajo es una parte importante de su función.
Esto tiene sentido no solo por el bienestar propio como empleado. Hay pruebas claras, por ejemplo, de que la mala salud mental, en forma de depresión y ansiedad, está vinculada a una menor productividad y a la capacidad para desempeñar bien el trabajo.
Salud mental en el trabajo
Ahora, nuestra investigación ha demostrado que, si la organización para la que trabaja promueve activamente una buena salud mental (y brinda apoyo a quienes lo necesitan), es más probable que obtenga beneficios económicos.
Esto significa que las iniciativas laborales diseñadas para promover una buena salud mental entre los empleados pueden ofrecer a las empresas un rendimiento medible de su inversión. Es decir, es probable que recuperen el dinero que gasten.
El problema es que muchos empleadores no saben qué tipos de intervenciones merecen más la pena, tanto por su eficacia como desde el punto de vista financiero. Como resultado, muchas empresas —y, lo que es más importante, su personal— podrían estar perdiéndose sus beneficios.
Por ejemplo, las investigaciones sugieren que la terapia cognitivo-conductual (TCC) puede ser una forma rentable de tratar la depresión. También hay pruebas sólidas de que la participación de profesionales de salud laboral es eficaz para reducir las bajas por enfermedad y animar a las personas a volver al trabajo después de una ausencia prolongada.
En general, los empleados se beneficiarán de trabajar en una organización que comprenda bien la relación entre la salud mental y la productividad. Según un estudio, las iniciativas que ayudan a los empleados a gestionar el estrés laboral parecen estar entre las más eficaces.
Otras investigaciones sugieren que ciertas condiciones, como la opción de trabajar a tiempo parcial y una mayor autonomía en las tareas, pueden ayudar a abordar el efecto negativo del presentismo, cuando los empleados pasan en el trabajo más tiempo del necesario.
También es importante tener en cuenta que cada persona vive de manera distinta la salud mental en el trabajo, y que poner en marcha iniciativas e intervenciones no es suficiente. Para lograr un efecto significativo a largo plazo, todos los miembros de los equipos directivos deben implicarse de forma sincera y activa.
Para empezar, deben mostrar claramente a los empleados que su salud mental importa. También deben crear un ambiente laboral cómodo y distendido, en el que los empleados se sientan a gusto al plantear cualquier inquietud sobre su salud mental. Los gerentes deben recibir formación para reconocer los problemas y brindar apoyo a su personal.
También deben estar atentos al acoso laboral, que puede aumentar el riesgo de depresión y ansiedad e incluso anular la eficacia de cualquier sistema bienintencionado que se haya establecido.
Conciliar las tareas domésticas
Pero esos sistemas son un buen comienzo. Millones de personas pasan gran parte de su tiempo en el lugar de trabajo, aunque sea de manera virtual, ya que muchas trabajan ahora desde casa al menos parte del tiempo.
Además, los cambios generalizados en las modalidades de trabajo desde la pandemia añaden sus propios desafíos para la salud mental. Trabajar desde casa puede plantear nuevos problemas relacionados con sentirse aislado y desconectado. También pueden surgir dificultades para separar la vida personal de la laboral, o para compaginar las tareas domésticas y las responsabilidades de cuidado.
La pandemia también ha llevado a muchos lugares de trabajo a aplicar medidas específicas relacionadas con la COVID-19 para garantizar la seguridad de los trabajadores y que se sientan cómodos al regresar al trabajo. La salud mental es una parte importante de ello, sobre todo en sectores como el sanitario, donde el agotamiento ha sido mayor.
De cara al futuro, tras las tensiones de los confinamientos y las restricciones sociales, será más importante que nunca centrarse en la salud mental en el trabajo y garantizar que haya intervenciones eficaces y adaptadas a cada caso. Como muestra nuestra investigación, es lo responsable y también es bueno para las empresas.



