¿Cómo encontrar el mejor equilibrio entre vida laboral y personal según la ciencia?

working and doing tasks, like this woman is here, can be an important contributor to our happiness
An expert has argued that maintaining the perfect work-life balance is understanding why we work.Image: UNSPLASH/Brooke Cagle
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  • La pandemia ha intensificado las dudas de las personas sobre el impacto del trabajo en su sentido de propósito y en su calidad de vida.

  • Algunas personas creen que, si no necesitáramos trabajar, seríamos automáticamente más felices, pero esto no es necesariamente así.

  • Este experto sostiene que necesitamos una combinación de felicidad eudemónica y hedonista, además de una amplia variedad de experiencias, para tener una vida «buena».

Encontrar el equilibrio adecuado entre vida laboral y personal no es en absoluto un tema nuevo en nuestra sociedad. Pero la tensión entre ambos se ha intensificado con la pandemia, y los trabajadores reflexionan cada vez más sobre la naturaleza de su trabajo, su significado y propósito, y sobre cómo estos factores afectan a su calidad de vida.

Los estudios sugieren que las personas están dejando o planeando dejar sus empleos en cifras récord en 2021 – una “gran renuncia” que parece haber sido precipitada por estas reflexiones. Pero si todos estamos reconsiderando dónde y cómo encaja el trabajo en nuestras vidas, ¿a qué deberíamos aspirar?

Es fácil pensar que, si no necesitáramos trabajar, o pudiéramos trabajar muchas menos horas, seríamos más felices, viviendo una vida de experiencias hedonistas en todas sus formas saludables y poco saludables. Pero esto no explica por qué algunos jubilados retoman trabajos por cuenta propia y algunos ganadores de la lotería vuelven directamente al trabajo.

Image: Constellation AI

Encontrar el equilibrio perfecto entre vida laboral y personal, si es que existe tal cosa, no depende necesariamente de ajustar cuándo, dónde y cómo trabajamos, sino de por qué trabajamos. Y eso implica comprender las fuentes de felicidad que podrían no resultarnos tan obvias, pero que han salido a la luz a lo largo de la pandemia.

Los intentos de encontrar un mejor equilibrio entre vida laboral y personal están plenamente justificados. El trabajo se relaciona de forma constante y positiva con nuestro bienestar y constituye una gran parte de nuestra identidad. Pregúntate quién eres y muy pronto recurrirás a describir a qué te dedicas profesionalmente.

Nuestros empleos pueden proporcionarnos una sensación de competencia, que contribuye al bienestar. Los investigadores han demostrado no solo que el trabajo genera validación, sino que, cuando estos sentimientos se ven amenazados, nos sentimos especialmente atraídos por actividades que requieren esfuerzo, a menudo alguna forma de trabajo, porque estas demuestran nuestra capacidad para moldear nuestro entorno, confirmando nuestra identidad como personas competentes.

El trabajo incluso parece hacernos más felices en circunstancias en las que preferiríamos optar por el ocio. Esto se demostró mediante una serie de experimentos ingeniosos en los que los participantes podían elegir entre permanecer inactivos (esperando en una sala 15 minutos a que comenzara un experimento) o mantenerse ocupados (caminando durante 15 minutos hasta otro lugar para participar en un experimento). Muy pocos participantes optaron por mantenerse ocupados, a menos que se les obligara a caminar o se les diera un motivo para hacerlo (se les dijo que en el otro lugar había chocolate).

Sin embargo, los investigadores descubrieron que quienes habían pasado 15 minutos caminando terminaban significativamente más felices que quienes habían pasado 15 minutos esperando, independientemente de si habían tenido la opción de elegir, de si habían recibido un chocolate o de si no habían recibido nada. En otras palabras, estar ocupado contribuye a la felicidad incluso cuando crees que preferirías estar inactivo. Los animales parecen entender esto de forma instintiva: en los experimentos, la mayoría preferiría trabajar a cambio de comida antes que obtenerla gratis.

Felicidad eudemónica

La idea de que el trabajo, o el esfuerzo dedicado a las tareas, contribuye a nuestro bienestar general está estrechamente relacionada con el concepto psicológico de felicidad eudemónica. Se trata del tipo de felicidad que obtenemos al funcionar de forma óptima y al desarrollar nuestro potencial. Las investigaciones han demostrado que el trabajo y el esfuerzo son fundamentales para la felicidad eudemónica, lo que explica la satisfacción y el orgullo que sientes al completar una tarea exigente.

En el otro extremo del equilibrio entre vida laboral y personal se sitúa la felicidad hedonista, que se define como la presencia de sentimientos positivos, como el buen humor, y la relativa escasez de sentimientos negativos, como la tristeza o la ira. Sabemos que la felicidad hedonista ofrece beneficios empíricos mentales y físicos para la salud, y que el ocio es una excelente forma de perseguir la felicidad hedonista.

Pero incluso en el ámbito del ocio, nuestra orientación inconsciente hacia la ocupación acecha en segundo plano. Un estudio reciente ha sugerido que realmente existe algo como demasiado tiempo libre, y que nuestro bienestar subjetivo empieza a disminuir si dispones de más de cinco horas de tiempo libre al día. Pasar días sin esfuerzo en la playa no parece ser la clave de la felicidad a largo plazo.

Esto podría explicar por qué algunas personas prefieren dedicar un esfuerzo considerable a su tiempo libre. Los investigadores han comparado esto con la elaboración de un currículum de experiencias, que reúne experiencias únicas pero potencialmente desagradables o incluso dolorosas; en casos extremos, podría tratarse de pasar una noche en un hotel de hielo o participar en una carrera de resistencia por el desierto. Las personas que participan en estas formas de «ocio» suelen hablar de alcanzar objetivos personales, avanzar y acumular logros, todas ellas características de la felicidad eudemónica, no del hedonismo que asociamos con el ocio.

El equilibrio real

Esta orientación encaja bien con un nuevo concepto en el campo de los estudios sobre bienestar: que una felicidad experiencial rica y diversa es el tercer componente de una «buena vida», además de la felicidad hedonista y la eudemónica.

En nueve países y decenas de miles de participantes, los investigadores descubrieron recientemente que la mayoría de las personas (más del 50 % en cada país) seguiría prefiriendo una vida feliz caracterizada por la felicidad hedonista. Pero alrededor de una cuarta parte prefiere una vida con sentido, representada por la felicidad eudemónica, y una cantidad pequeña, pero no obstante significativa, de personas (entre el 10 % y el 15 % en cada país) elige perseguir una vida experiencial rica y diversa.

Dados estos distintos enfoques de la vida, quizá la clave para un bienestar duradero sea considerar qué estilo de vida te conviene más: hedonista, eudemónico o experiencial. En lugar de enfrentar el trabajo con la vida, el verdadero equilibrio que debemos lograr tras la pandemia se encuentra entre estas tres fuentes de felicidad.

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