Un factor importante, aunque a menudo descuidado, en la transición de la enfermedad a la salud es la forma en que los pacientes perciben y comprenden su enfermedad.
Para los médicos es difícil conocer el estado mental y físico de sus pacientes.
Una nueva revisión de 101 artículos ha descubierto que pedir a los pacientes que dibujen sus enfermedades puede ayudar a predecir los resultados de salud y proporcionar a los médicos información sobre las experiencias de sus pacientes.
Uno de los retos para que las personas enfermas recuperen la salud consiste en asegurarse de que comprenden y perciben con exactitud su enfermedad y de que se ajustan a los planes de tratamiento. Los investigadores médicos llevan mucho tiempo tratando de comprender qué se necesita para que las personas cumplan su tratamiento. A partir de sus investigaciones, desarrollaron el Modelo de Autorregulación de Sentido Común. El modelo es, en realidad, pura lógica, pero los investigadores médicos necesitan dar nombre a todo, al parecer: la forma en que los pacientes persiguen su objetivo de recuperar la salud se basa en cómo perciben su enfermedad.
Así pues, para asegurarse de que los pacientes siguen sus planes de tratamiento y adoptan prácticas saludables, es fundamental asegurarse de que comprenden su enfermedad. Existen diversas formas de determinar si un paciente comprende con exactitud su afección; uno pensaría que sería de sentido común simplemente pedirle que describa su enfermedad o quizá que complete un cuestionario. Sin embargo, estos métodos pueden influir en la percepción que el paciente tiene de su enfermedad y, según el Modelo de Sentido Común, en cómo intenta recuperar la salud.
Ahora bien, un nuevo artículo publicado en la entrega de enero de Healthy Psychology Review ha analizado en profundidad un campo de investigación en crecimiento para tratar de determinar hasta qué punto los dibujos de una enfermedad se corresponden con la forma en que los pacientes piensan sobre su enfermedad, cómo afrontarán esta y, en última instancia, qué probabilidades tienen de recuperar la salud.
Uso de dibujos para predecir los resultados de salud
La idea de que dibujar una enfermedad puede ofrecer información sobre el estado mental y los resultados de salud de un paciente cobra cada vez más fuerza en la comunidad médica. Entre 1970 y 2002, se publicó una media de 0,5 artículos sobre este tema al año. Desde entonces y hasta 2013, se publicó una media de 5,9 artículos sobre este tema al año.
Estos artículos fueron el centro de la investigación de Elizabeth Broadbent y sus colegas. "Los dibujos ofrecen algunas ventajas e inconvenientes en comparación con las evaluaciones mediante cuestionarios", escribieron. "[Entre] las ventajas se incluyen respuestas más abiertas, la capacidad de incluso los niños pequeños para dibujar y la posibilidad de ver un reflejo de la perspectiva del paciente en sentido visual."
Entonces, ¿los dibujos se corresponden en absoluto con la salud? Su investigación afirma que sí.
Lo que los dibujos pueden revelarnos

En los 101 trabajos de investigación analizados por Broadbent y sus colegas, encontraron correlaciones sorprendentes entre distintos aspectos de los dibujos de los pacientes y sus resultados de salud. Por ejemplo, los pacientes con infarto de miocardio que dibujaron corazones con zonas de daño más extensas presentaban un daño mayor, tardaban más en volver al trabajo y creían que tenían menos control y que su recuperación duraría más. Los autores escriben:
Por ejemplo, la superficie de daño dibujada por los pacientes con infarto de miocardio se asoció con la percepción del calendario de recuperación, el control percibido, los indicadores médicos de daño y el tiempo de reincorporación al trabajo (Broadbent et al., 2004). En un estudio similar, el daño cardíaco dibujado se asoció con las consecuencias, la preocupación por la enfermedad, las representaciones emocionales y el estrés postraumático tres meses después (Princip et al., 2015). En pacientes con insuficiencia cardíaca, dibujar el daño cardíaco se asoció con depresión y un deficiente funcionamiento físico (Reynolds, Broadbent, Ellis, Gamble, & Petrie, 2007).
Se observó un efecto similar en pacientes con lesión cerebral traumática. Cuando dibujaban sus cerebros, las zonas más dañadas del dibujo se asociaban con mayores consecuencias de su afección (es decir, repercusiones en su vida), una peor calidad de vida, más síntomas, un tiempo de recuperación más largo y otras variables.
Un hallazgo interesante que se repitió fue que, en general, cuanto mayor era el tamaño del dibujo, más preocupados estaban los pacientes por su afección. Los pacientes con trasplante de riñón, los pacientes con insuficiencia cardíaca y los pacientes con infarto de miocardio que dibujaron imágenes más grandes estaban más ansiosos por su afección. En términos más generales, los dibujos más grandes significaban que el paciente percibía su afección como más grave y, a su vez, los dibujos más grandes se asociaban con peores resultados de salud.
Otras características de los dibujos, distintas del tamaño, también se asociaron con los resultados de salud y con la percepción. Curiosamente, los niños sanos tendían a dibujar más personas en las escenas que los niños enfermos, que tendían a dibujar más instrumentos médicos y entornos hospitalarios. Los niños sanos también usaban más color, mientras que los enfermos empleaban mucho menos detalle en sus dibujos. Además, los pacientes deprimidos tendían a usar menos color, menos detalle y más vacío en sus dibujos.
Por qué es importante

Siempre resulta difícil para los expertos médicos saber cómo se sienten sus pacientes física y emocionalmente. Dado que la forma en que se perciben las enfermedades afecta a la forma en que los pacientes afrontan su recuperación, comprender este tipo de aspectos es fundamental. Esta investigación demuestra que los ejercicios de dibujo pueden aportar información sobre una gran variedad de percepciones y sensaciones relacionadas con las enfermedades.
Lamentablemente, el corpus de investigación que examinó Broadbent era muy poco homogéneo: algunos médicos pedían a sus pacientes que dibujaran lo que les viniera a la mente, otros les pedían que dibujaran los órganos afectados y otros más empleaban algún otro tipo de ejercicio. Esto hacía imposible un metanálisis de los resultados, lo que a su vez oscurecía la solidez de la correlación entre los dibujos y los resultados de salud y las percepciones.
Para abordar esta falta de homogeneidad y centrarse en los posibles beneficios, Broadbent recomienda que en futuros estudios los investigadores utilicen instrucciones de dibujo más específicas. Como mínimo, incorporar los dibujos a los planes de tratamiento puede permitir a los médicos señalar conceptos erróneos sobre las enfermedades, pero la investigación de Broadbent y sus colegas sugiere que esta práctica podría tener incluso más valor que eso: los pacientes que dibujan sus enfermedades podrían ofrecer a los médicos información sobre sus percepciones, emociones y, en última instancia, sus resultados de salud.


