El estigma del peso – una respuesta negativa hacia alguien por su peso – es la cuarta forma más común de discriminación social entre los adultos, después de la edad, el género y la raza. Es la única forma de discriminación que todavía se considera ampliamente aceptable desde el punto de vista social.
El estigma del peso también es uno de los aspectos más malinterpretados de la obesidad. Por ello, a menudo se ignora. Aumentar la concienciación sobre el estigma y sus efectos podría contribuir a reducir los niveles elevados que existen actualmente.
Se han puesto en marcha campañas destinadas a aumentar la comprensión pública del estigma del peso, como la campaña de la World Obesity Federation de 2018 Día Mundial de la Obesidad. Estos son cinco datos sorprendentes sobre el estigma del peso que quizá desconozca:
1. Las personas con obesidad pueden desarrollar trastornos de la conducta alimentaria
Las investigaciones han descubierto que el estigma del peso y sus efectos emocionales están significativamente asociados con todas las medidas de alimentación desordenada. Los mensajes públicos que se centran en gran medida en la culpa personal pueden llevar a las personas a desarrollar conductas alimentarias inadaptadas, como la restricción, los atracones y las purgas, en un intento de volverse «saludables». De hecho, se estima que alrededor de el 80-85% de las personas con trastornos de la conducta alimentaria no tienen bajo peso. También puede llevar más tiempo que las personas con obesidad reciban tratamiento para la alimentación desordenada.
2. El estigma del peso puede causar muchos problemas de salud atribuidos a la obesidad
La discriminación tiene un impacto considerable en la salud mental y puede provocar estrés crónico. A su vez, se ha demostrado que esto repercute en la salud física de muchas formas graves. El estrés puede tener un efecto negativo en los niveles de azúcar en sangre, los niveles de grasa en sangre, la presión arterial, la salud cardiovascular, así como en la resistencia a la insulina y los niveles de grasa visceral.
3. El estigma del peso puede favorecer el aumento de peso
Este diagrama representa lo que los investigadores denominan el Modelo cíclico del estigma basado en el peso en la obesidad.
Muestra cómo se ha demostrado que el estigma del peso provoca estrés y, como consecuencia, puede inducir determinadas conductas alimentarias que pueden conducir al aumento de peso. Además de ser cruel, la naturaleza repetitiva de este ciclo significa que el estigma del peso es un factor clave que contribuye a la prevalencia de la obesidad.
4. El estigma suele ser perpetrado por amigos y familiares, no por desconocidos
Los supuestos negativos y los comentarios crueles de amigos y familiares se han señalado como una de las experiencias más comunes del estigma del peso. Las investigaciones han descubierto que el estigma sufrido por parte de la familia y los amigos está directamente relacionado con estrategias de afrontamiento como el aumento de la ingesta y los atracones.
5. El sesgo de peso puede ser interiorizado por las personas
El sesgo y el estigma generalizados en torno al peso pueden llevar a las personas a creer que los estereotipos negativos que se les atribuyen son ciertos, y que merecen la estigmatización a la que están tan frecuentemente expuestas. Se ha demostrado incluso que esta reacción autodenigrante persiste en personas que han perdido peso. El sesgo interiorizado se ha relacionado con una mayor probabilidad de pensamientos y actos suicidas.
Un problema relegado
La obesidad es un problema mundial, y la mayoría de la población es muy consciente de ello. Los mensajes centrales del discurso actual sobre la obesidad son que se trata de un problema creciente que perjudica la salud y que requiere acción e intervención. Aunque cada aspecto de este mensaje central tiene validez, falta una pieza crucial del rompecabezas.
El estigma del peso es un problema grave y hay muchos aspectos de este que actualmente están ausentes de los debates sobre la obesidad. El papel que desempeña el estigma del peso es un factor fundamental que debe tenerse en cuenta y abordarse.
Las consecuencias del estigma pueden ser catastróficas, y es necesario mostrar una mayor sensibilidad al respecto. Los recursos que ofrecen organizaciones como la World Obesity Federation pueden ayudar a los funcionarios gubernamentales, a los profesionales de los medios de comunicación, a los proveedores de atención sanitaria y al público en general a conocer mejor cómo hacerlo.
Si queremos mejorar la salud de nuestras sociedades, el estigma del peso ya no puede quedar relegado en las acciones, intervenciones y políticas en torno a la obesidad. Concienciar sobre este problema es el primer paso para reducir su prevalencia y evitar que el estigma del peso siga siendo la forma de discriminación más socialmente aceptada.




