Un nuevo estudio demuestra que comunicar el estrés puede hacerte más agradable

This is the first study which found a demonstrable link between stress behaviour and stress perception.
This is the first study which found a demonstrable link between stress behaviour and stress perception.Image: Pixabay/Peggy_Marco
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  • Una nueva investigación demuestra que las señales de estrés que comunicamos con el cuerpo, el rostro y las manos desempeñan un papel clave en la creación y el mantenimiento de nuestras redes sociales.

  • Las conductas autodirigidas, como mordernos las uñas, tocarnos la cara o jugar con el pelo, son señales conductuales de estrés.

  • Según el estudio, otras personas perciben estas señales de estrés, lo que a su vez fortalece nuestros vínculos sociales al mostrarnos vulnerables.

Los seres humanos nos comportamos de maneras extrañas. Revelamos fácilmente nuestros sentimientos más íntimos en momentos de debilidad, algo que no parece muy sensato.

Con solo observar el comportamiento de alguien, podemos saber cuándo sientedolor, frustración o malestar. ¿Acaso la mejor estrategia no sería ocultar la debilidad? ¿Para qué correr el riesgo de que se aprovechen de nosotros?

Muchos otros animales rara vez muestran cambios visibles en su comportamiento cuando atraviesan dificultades. Los veterinarios y cuidadores de animales tienen que basarse en indicios como cambios en la presión arterial, la frecuencia cardíaca o los niveles hormonales para hacerse una idea deldoloro elestrés. Pero ¿podría tener alguna ventaja hacer pública nuestra vulnerabilidad?

Nuestra investigación (financiada por el ERC) estudia las razones por las que nos comunicamos con el cuerpo, el rostro y las manos. Descubrimos que estas señales desempeñan un papel clave en la creación y el mantenimiento de nuestras redes sociales. En concreto, nuestroexperimentodemostró que cuanto más estresado pareces, más agradable te consideran los demás.

Evolución y estrés

Hace tiempo que sabemos que la experiencia del estrés está vinculada al comportamiento. Cuando alguien está estresado, es más probable que muestre lo que llamamos conductas autodirigidas. Nos tocamos la cara, nos mordemos las uñas, jugueteamos con objetos y nos tocamos el pelo. En monos y simios se han documentado ampliamente formas de comportamiento ante el estrés muy similares, lo que refuerza la evidencia de que surgieron a lo largo de la evolución a partir de un antepasado común.

Sin embargo, para los investigadores ha sido un misterio cómo perciben los demás estas conductas relacionadas con el estrés. ¿Se fijan siquiera las personas en estas conductas ajenas? ¿Podemos detectar cuándo sienten estrés los demás? ¿Cómo cambia eso la impresión que tenemos de ellos?

Para investigarlo, necesitábamos inducir un estrés leve en voluntarios y estudiar su comportamiento. Tuvieron tres minutos para prepararse para una presentación y una entrevista de trabajo simulada, seguidas inmediatamente de una difícil prueba de matemáticas.

No te sorprenderá saber que la mayoría de los participantes se estresaron.

Mostramos grabaciones de estos voluntarios estresados a un nuevo grupo de personas, que calificaron su comportamiento en escalas deslizantes con preguntas como «¿Cuánto estrés siente esta persona?». Los resultados nos indicaron cómo se veían las personas cuando estaban estresadas y qué opinaban los demás de ellas.

Resulta que los seres humanos somos bastante buenos para reconocer cuándo alguien siente estrés. Cuanto más estrés decía sentir una persona, más estresada creían los demás que estaba: una relación claramente lineal. Como era de esperar, las conductas autodirigidas parecen desempeñar un papel importante. Cuantas más de estas conductas mostraba una persona, más estresada la consideraban.

También cabe señalar que no eran señales sutiles que solo pudieran detectar los amigos cercanos, pues pedimos a desconocidos que juzgaran a nuestros participantes.

Nuevos hallazgos sobre el comportamiento y la percepción del estrés

El hecho de que otras personas puedan detectar con tanta claridad cuándo sentimos estrés demuestra que estas conductas funcionan como otras formas de comunicación no verbal (como las expresiones faciales y los gestos), algo que hasta ahora no se había respaldado con evidencia. Este es el primer estudio que ha encontrado un vínculo demostrable entre el comportamiento ante el estrés y la percepción del estrés.

La primera impresión que causan las personas que «señalizan el estrés» no es negativa, sino muy positiva. Image: Unsplash/Elisa Ventur

El hecho de que quienes fueron juzgados como más estresados también fueran considerados los más agradables podría explicar por qué emitimos estas señales de debilidad (y por qué evolucionaron). La primera impresión que causan las personas que «señalizan el estrés» no es negativa, sino muy positiva. Esperamos que los demás se aprovechen de la debilidad, pero mostrar nuestro lado vulnerable fomenta el apoyo y los vínculos sociales.

Somos una especie muy cooperativa, más que cualquier otro animal, y nos atraen quienes son sinceros sobre sus intenciones y su estado de ánimo. No hay nada más sincero que comunicar que uno se siente débil.

Otras investigaciones muestran que el estrés puede ser algo positivoy que conviene aceptarlo. Nuestro cerebro evolucionó para afrontar los desafíos del entorno, y un estrés leve plantea un reto saludable que mantiene la mente activa.

La comunicación del estrés cuenta una historia parecida. Muestra tus sentimientos, sean buenos o malos. No te esfuerces demasiado por ocultar tu nivel de estrés durante esa gran presentación o entrevista. Comunicarte con sinceridad y naturalidad mediante tu comportamiento puede causar una impresión positiva en los demás.

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