Docentes, padres y académicos están cada vez más preocupados por el aumento del malestar en la salud mental de los estudiantes. Muchos centros escolares han empezado a abordar este problema centrándose en fomentar la resiliencia de los estudiantes.
La resiliencia académica es la capacidad de una persona para responder de manera eficaz a los desafíos académicos a largo plazo, como el bajo rendimiento crónico. Los psicólogos australianos Andrew Martin y Herbert Marsh propusieron que fomentar la flotabilidad académica es una forma de contribuir a promover la resiliencia a largo plazo.
La flotabilidad académica es la capacidad de los estudiantes para recuperarse de los contratiempos diarios que forman parte normal de la escolarización, como una mala calificación en un examen, comentarios negativos de un docente o quedarse fuera de un equipo deportivo.
A lo largo de mis 19 años de carrera docente, he trabajado con muchos estudiantes con flotabilidad —y muchos “a punto de hundirse”—. Noté que algunos estudiantes se recuperaban de los desafíos diarios mejor que otros. Esta observación me llevó a investigar la resiliencia para mis dos títulos de posgrado en educación.
Los niños y jóvenes con flotabilidad reconocen que los contratiempos diarios asociados a la escuela son temporales y no amenazantes. Una calificación suspensa no pone en peligro el éxito a largo plazo, e incluso los exámenes finales de fin de curso pueden repetirse. Las críticas en la escuela son una parte necesaria del aprendizaje, no el fin del mundo.
La flotabilidad académica se ha relacionado con otro constructo psicológico: flotabilidad laboral. Los estudiantes que son capaces de recuperarse eficazmente de los desafíos diarios en la escuela también están mejor preparados para afrontar los desafíos laborales.
Independientemente de la profesión, los empleados y los empleadores se enfrentan a la incertidumbre y a situaciones de estrés que deben gestionar eficazmente cada día.
Los adultos con flotabilidad son perseverantes, sienten control sobre su crecimiento profesional y confían en su capacidad para ejecutar sus tareas diarias. Planifican con eficacia con antelación para cumplir los plazos. Los adultos que son miembros eficaces de la fuerza laboral han practicado estas habilidades durante sus años escolares.
¿Qué pueden hacer los educadores y los padres para ayudar a los niños a afrontar los contratiempos diarios en la escuela y a manejar el estrés cotidiano?
Navegar por la vida con las “cinco C”
La flotabilidad académica puede desarrollarse abordando las “cinco C”: serenidad, confianza, compromiso, control y coordinación.
1. Serenidad
La ansiedad puede arrebatar a los estudiantes la calma y la mentalidad segura que necesitan para afrontar con éxito los desafíos académicos diarios. Los niños que experimentan ansiedad se centran mucho en su creencia de que están en peligro, y en lugar de escuchar las instrucciones o repasar las habilidades, buscan constantemente pruebas de que su miedo está justificado.
Las investigaciones sobre la flotabilidad académica han revelado que los estudiantes con más flotabilidad suelen estar menos ansiosos.
2. Confianza
La confianza es una creencia del estudiante en su propia competencia en un ámbito de conocimiento.
Por ejemplo, si un estudiante cree que las matemáticas son su punto fuerte, verá una nota baja en un control como un problema temporal que puede solucionarse con un repaso. Si se considera incompetente en matemáticas, puede ver una nota baja como un reflejo de su incapacidad, en lugar de como un estímulo para practicar más.
La práctica interminable de memorización mecánica de habilidades o de datos básicos es menos eficaz para desarrollar la confianza de los estudiantes que tener una relación positiva con un docente que ha fijado altas expectativas de rendimiento o que proporciona a los estudiantes un sentido realista de sus capacidades.
3. Compromiso
El compromiso se relaciona con la perseverancia del niño para completar una tarea.
Los niños y jóvenes con flotabilidad entienden que el aprendizaje exitoso requiere tiempo y esfuerzo. También entienden que un fracaso en el presente no predice un fracaso en el futuro, por lo que acogen con agrado los comentarios de educadores expertos sobre cómo pueden mejorar.
Jugar a juegos de mesa puede ayudar a los niños al desarrollar tanto habilidades como perseverancia. Si el objetivo es mejorar la lectura y la escritura, jugar a juegos de palabras (como Scrabble, Bananagrams y Quiddler) con un adulto puede ayudar a los estudiantes tanto con la ortografía como a recordar palabras.
4. Control
Los niños y jóvenes necesitan creer que pueden lograr mejores resultados en el futuro y que tienen la capacidad de superar los desafíos diarios. Como su aprendizaje futuro está bajo su propio control, una calificación baja o las críticas no afectan a su capacidad para mejorar su rendimiento general.
Los niños y jóvenes que sienten control sobre su capacidad de aprender reconocen que una calificación baja puede remediarse cambiando su forma de estudiar o reuniéndose con su docente para comprender más a fondo los conceptos del curso.
Los estudiantes que sienten que carecen de control podrían no tomar las medidas necesarias para mejorar sus calificaciones, porque atribuyen su fracaso a una fuerza externa. En lugar de buscar formas de mejorar su comprensión de un tema, pueden culpar a sus padres, al docente o al sistema educativo de su falta de progreso.
5. Coordinación
Los niños y jóvenes con flotabilidad han aprendido estrategias para gestionar su tiempo y planificar con antelación para completar las tareas o exámenes escolares. Aprender a dividir las tareas más grandes o difíciles en tareas más pequeñas, con plazos diarios de entrega, es una habilidad vital clave.
Los educadores y los padres pueden servir de modelo en las habilidades de coordinación enseñando planificación con diseño inverso.
He adoptado este diseño didáctico en mis clases universitarias tras comprobar por experiencia que los estudiantes pueden ser grandes procrastinadores que esperan hasta pocos días antes de la fecha límite para empezar los trabajos importantes.
Para ayudar a mis estudiantes a crear entregas más sólidas, ahora diseño trabajos con plazos progresivos que culminan en la fecha de entrega final. Este tipo de evaluación pretende fomentar la autorregulación de los estudiantes.
Por ejemplo, si he asignado un ensayo, creo plazos para la lluvia de ideas, la investigación, el esquema, el borrador, los comentarios y, por último, la versión final para calificar. Al desglosar deliberadamente cada etapa del proceso de escritura para los estudiantes, he comprobado que la calidad de los textos que producen es notablemente mejor.
Padres y educadores «remolcador»
En una época de relaciones helicóptero, quitanieves y bulldozer entre niños y adultos, quizá la crianza tipo remolcador pueda ser la próxima tendencia. El robusto remolcador orienta, empuja suavemente y, solo cuando es necesario, arrastra el barco hasta la orilla.
El estrés diario existe para los estudiantes. Gracias a la flotabilidad, los niños y jóvenes pueden surcar las olas turbulentas en lugar de ser aplastados.


