¿Tiene “fatiga pandémica”? Cómo la COVID-19 está provocando una crisis de salud mental

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  • La COVID-19 y la depresión económica asociada han provocado un aumento de los problemas de salud mental en personas de todo el mundo.

  • Según datos recientes de la Oficina del Censo, casi un tercio de los estadounidenses reporta síntomas de depresión y ansiedad, o de ambas.

¿Ansioso, deprimido o agotado? No está solo. Una psicóloga clínica explica la “fatiga pandémica”.

Algunos expertos advierten de que el próximo desafío de la pandemia será “aplanar la curva de la salud mental”.

Cuando comenzaron los confinamientos generalizados en Estados Unidos en respuesta a la COVID-19, muchos esperaban que la vida volviera a la normalidad en un par de semanas. Ahora, cuatro meses después, aún no se vislumbra el fin de la pandemia, y el resurgimiento del virus en muchas partes del país ha obligado a volver a cerrar a empresas que ya habían reabierto.

El coronavirus ha traído consigo una serie de tensiones, como la pérdida de empleos, el aislamiento social, las dificultades para el cuidado infantil y la incertidumbre general, que afectan la salud mental de millones de personas en todo el mundo.

El próximo desafío de la pandemia será “aplanar la curva de la salud mental”.Image: Universidad de Arizona

David Sbarra, psicólogo clínico y profesor del departamento de psicología de la Universidad de Arizona, dirige el Laboratorio de Conexión Social y Salud del departamento y estudia cómo la salud humana, tanto psicológica como física, está ligada a nuestras relaciones cercanas.

Aquí, analiza cómo la naturaleza prolongada de esta crisis sanitaria sin precedentes podría contribuir al estrés crónico y a la “fatiga pandémica”:

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¿Cómo afectan los periodos prolongados de estrés al cerebro y a la salud mental?

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Las consecuencias negativas para la salud del estrés crónico prolongado son considerables. Existen experiencias objetivamente estresantes, como la pérdida de empleo, la inseguridad financiera y alimentaria, el manejo de una enfermedad física o el cuidado de familiares enfermos.

Además, el estrés psicológico crónico también puede surgir cuando percibimos que las exigencias de cualquier situación superan nuestros recursos para afrontarla. ¿Cómo puede uno estar en su reunión de trabajo por Zoom cuando su hijo pequeño ha encontrado un rotulador permanente y lo está usando para redecorar el salón? Las exigencias de esta situación y de otras similares superan nuestros recursos para afrontarlas, y cuando no tenemos recursos suficientes, o incluso cuando creemos que no los tenemos, las situaciones y los acontecimientos parecen escapar a nuestro control. ¿Volveré al trabajo? ¿Podré pagar el alquiler? ¿Volverán nuestros hijos al colegio en agosto? En este momento de la historia, gran parte de nuestra vida parece fuera de control, y con esta sensación llega el estado aversivo del estrés.

Cuando se mantiene en el tiempo, la fisiología del estrés, especialmente la desregulación de las vías de señalización relacionadas con la hormona cortisol, puede causar un daño negativo en nuestro cuerpo. También sabemos que las personas somos muy resilientes y podemos adaptarnos a todo tipo de circunstancias difíciles, y a menudo lo hacemos intentando aumentar nuestros recursos para afrontarlas. El apoyo social y el sentido de pertenencia son recursos clave para mitigar el estrés y, pese a las circunstancias actuales, siempre hay oportunidades para conectar con amigos y familiares.

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Algunos de nosotros pasamos más tiempo en espacios reducidos con nuestras parejas e hijos. ¿Qué consejos daría a las parejas para cuidar su relación?

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Un estudio internacional reciente con más de 3.500 personas, publicado en línea y aún no revisado por pares, concluyó que los factores de estrés relacionados con la COVID, como la presión financiera y el aislamiento, afectan negativamente a la calidad de la relación y aumentan el conflicto en las parejas. Sin embargo, estas asociaciones se reducen cuando las personas afirman que su pareja tiene una alta capacidad de respuesta percibida. La capacidad de respuesta percibida se refiere básicamente a la idea de que sientes que tu pareja te escucha, te entiende y sabe lo que piensas y sientes.

Cuando las personas perciben una alta capacidad de respuesta por parte de su pareja, es menos probable que los factores de estrés relacionados con la COVID deterioren la relación en general y es menos probable que se asocien con conflictos en la pareja. Esto sugiere que debemos esforzarnos por sintonizar y escuchar a nuestras parejas, para que se sientan comprendidas y para comunicar que estamos disponibles y preparados para satisfacer sus necesidades.

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Como muchas personas siguen trabajando desde casa, hemos oído hablar de la “fatiga de Zoom”. Aunque las videoconferencias pueden ayudarnos a mantener el contacto, pueden resultar agotadoras. ¿Por qué ocurre esto y cómo se puede evitar?

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Cuando estamos en persona con nuestra familia, amigos y compañeros de trabajo, este tiempo se caracteriza por interacciones de alta fidelidad; es decir, la interacción en sí transmite mucha información valiosa más allá del propio contenido.

Podemos distinguir fácilmente las expresiones faciales; notamos sin esfuerzo el lenguaje corporal de todos; el tono y la intensidad del lenguaje se perciben con facilidad, al igual que el tono emocional de la conversación. Zoom y otras formas de comunicación mediada por ordenador transmiten información de baja fidelidad, y nuestro cerebro y nuestra mente tienen que esforzarse mucho más no solo para captar lo explícito, sino también para leer las señales imperceptibles que llegan tan fácilmente cuando estamos en persona.

Nos sentimos cansados porque trabajamos con más esfuerzo en Zoom, y con frecuencia nos distraemos y solo prestamos media atención, lo cual resulta agotador. Personalmente, intento limitar mis reuniones de Zoom, hacer pausas periódicas, evitar hacer varias cosas a la vez y casi nunca usar Zoom para socializar. Prefiero llamar a mis amigos y hablar por teléfono, lo que resulta menos agotador. Algunas personas encuentran alivio a la fatiga de Zoom sugiriendo que solo el presentador tenga activado el vídeo. Es importante pensar en formas de optimizar nuestras experiencias en Zoom. Seamos realistas: vamos a estar así durante un tiempo.

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Vemos que algunas personas se están volviendo menos cautelosas que al inicio de la pandemia. ¿Qué podría estar impulsando este cambio desde una perspectiva psicológica y cómo podemos evitar que la impaciencia se traduzca en conductas de riesgo?

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Sin un liderazgo federal y estatal que prescriba estrategias de mitigación de comportamiento claras y específicas, muchas personas se preguntan si el virus es realmente tan grave. La primavera fue muy dura, y añoramos las rutinas y los modos de vida de antes.

Es importante reconocer que el distanciamiento social y otras estrategias de mitigación de comportamiento, como el uso de mascarilla, parecen funcionar de manera similar a otras conductas relacionadas con la salud.

En un reciente artículo sobre este tema, mis colegas y yo utilizamos datos de movimiento derivados de GPS de personas en más de 2.800 condados para demostrar que los cambios en la movilidad al inicio de la pandemia, incluido el porcentaje de personas que permanecían a menos de una milla de su casa, se correlacionaban con el consumo de tabaco, las tasas de obesidad y la actividad física a nivel de condado. Cuanto más disminuía la movilidad de las personas, más probable era que vivieran en un condado con mejor salud general.

La implicación clave es que podemos considerar las estrategias de mitigación de comportamiento como conductas de salud y, a continuación, utilizar la psicología del cambio de conductas saludables para controlar el último repunte. Esto incluye informar a las personas sobre: las normas sociales, como el uso de mascarillas; las actitudes, reconociendo que llevar mascarilla es muy eficaz para prevenir la propagación del virus; y el control de la conducta, entendiendo que llevar mascarilla es fácil de hacer y no tiene por qué suponer una carga personal ni una limitación de sus libertades civiles.

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