Los trastornos mentales y cerebrales son cada vez más frecuentes. El suicidio y la depresión afectan a personas que pueden parecer «sanas», como demostraron varios trágicos suicidios de personas conocidas en 2018. En todo el mundo, la ansiedad afecta a mil millones de personas. Casi un tercio de esa cifra padece depresión, 60 millones sufren trastorno afectivo bipolar y otros 21 millones tienen esquizofrenia u otras psicosis graves. Además, se prevé que la demencia, ya una afección muy extendida, afecte a más de 150 millones de personas dentro de 30 años.
La biología de estos desafíos es compleja. Aunque la neurociencia avanza, la velocidad del progreso está limitada por una inversión pública y privada que va por detrás de la que reciben otras áreas de enfermedades menos frecuentes. Mientras tanto, la evaluación inexacta, el estigma social y el número limitado de profesionales de la salud capacitados agravan la incapacidad de abordar eficazmente la epidemia de salud mental. Para resolver estos desafíos necesitamos una coordinación y colaboración internacional aún mayores que ayuden a impulsar la innovación con la misma velocidad y escala que lo hicimos con las enfermedades epidémicas.
Es alentador que la salud mental ocupe el primer lugar en la agenda sanitaria del Foro Económico Mundial en la Reunión Anual de 2019. Esperamos con interés trabajar en colaboración con otros líderes para presentar nuevas soluciones. Juntos debemos abordar este asunto en los siguientes tres frentes.
Financiación
Los mecanismos de financiación innovadores pueden ayudar a impulsar la inversión. Con un mecanismo de financiación global, podemos trabajar de forma colaborativa, a través de fronteras y disciplinas, para desarrollar una plataforma y un enfoque integral que reduzca el tiempo, el coste y el riesgo de desarrollar y evaluar tratamientos.
Nuevas alianzas público-privadas para avanzar en la ciencia del cerebro
Es fundamental un enfoque de investigación más integrado que combine la evaluación del riesgo de enfermedad, el diagnóstico temprano y la interceptación de la enfermedad con intervenciones de tratamiento de apoyo. Los nuevos enfoques que aprovechen mejor los «macrodatos» y la evidencia del mundo real pueden ayudar a mejorar el diseño de los ensayos clínicos y el desarrollo de fármacos, e identificar nuevas vías regulatorias en el cerebro. La ciencia y la tecnología nos ofrecen oportunidades sin precedentes en estos ámbitos.
Cambiar el diálogo en torno a la salud cerebral
La estigmatización de los trastornos de salud mental sigue obstaculizando la prestación de atención a las personas que la necesitan y reduce la conciencia de que la salud mental es una preocupación urgente de salud pública. Son muy necesarias iniciativas contra el estigma que fomenten una mayor apertura social y un mejor apoyo a las personas que sufren.
El mundo tiene una enorme oportunidad de aprovechar los avances que la ciencia y la tecnología actuales ofrecen para impulsar innovaciones revolucionarias en la prevención, el tratamiento y la atención de la salud mental. En Johnson & Johnson, nos comprometemos a trabajar junto con otros para revolucionar la forma en que pensamos, estudiamos y abordamos el desarrollo de soluciones, de modo que podamos cambiar la trayectoria de las enfermedades mentales en todo el mundo.


