Se han realizado numerosas investigaciones para establecer los riesgos que una dieta hipercalórica —rica en grasas saturadas y azúcar— supone para nuestra salud. Entre los efectos más conocidos de estas dietas se encuentran la obesidad, las enfermedades cardíacas y la diabetes, pero las investigaciones sugieren que una dieta rica en grasas y azúcar también puede tener un impacto significativo en nuestra cognición: la forma en que aprendemos, recordamos y pensamos.
En 2010, Scott Kanoski, profesor adjunto de ciencias biológicas en la Universidad de Perdue, en Estados Unidos, demostró que bastaban apenas tres días con una dieta rica en grasas saturadas y azúcar para que fuera suficiente para cambiar la cognición de las ratas.
Durante la investigación, se alimentó a las ratas con una dieta hipercalórica o con una dieta nutricionalmente equilibrada, y tuvieron que aprender dónde encontrar la comida dentro de un laberinto. Al cabo de solo tres días, las ratas que seguían la dieta hipercalórica tenían menos capacidad para encontrar las recompensas de comida que las que habían recibido una dieta equilibrada en nutrientes. No aumentaron de peso, lo que sugiere que los efectos perjudiciales de una dieta hipercalórica van más allá de la acumulación de exceso de grasa corporal: también afectó a su cerebro.
Investigaciones posteriores de Kanoski indicaron que el hipocampo, la zona del cerebro importante para el aprendizaje y la memoria, es especialmente vulnerable a los efectos de una dieta hipercalórica. El hecho de que esta región cerebral parezca verse afectada antes que otras es preocupante, pues demuestra que los primeros efectos perjudiciales de una dieta hipercalórica se producen en la cognición.
Este efecto en la memoria podría explicarse por la resistencia a la insulina que se produce con una dieta rica en energía. La insulina actúa como una sustancia química de señalización que indica al organismo que retire la glucosa de la sangre para usarla como energía. Por eso, cuando el organismo se vuelve resistente a la insulina, no puede hacerlo con la misma eficacia, lo que provoca niveles elevados de azúcar en sangre. La resistencia a la insulina se ha asociado principalmente con la obesidad, ya que estas personas suelen haber seguido dietas hipercalóricas durante mucho tiempo, y a veces puede evolucionar hasta convertirse en diabetes tipo 2.
De hecho, investigadores de la Universidad de México descubrieron que las ratas mostraban indicios de resistencia a la insulina tras solo siete días con una dieta hipercalórica. En este caso, cambió la respuesta del hipocampo a la insulina y, al parecer, se alteró la estructura de las células nerviosas de esa región. Esto hizo que las células nerviosas tuvieran menos capacidad para establecer nuevas conexiones con otras células nerviosas, algo necesario para crear nuevos recuerdos, y sugiere que una dieta hipercalórica puede afectar a nuestra forma de aprender al desarrollar resistencia a la insulina.
El deterioro cognitivo también se ha relacionado anteriormente con la resistencia a la insulina en seres humanos. Un estudio de 2011 mostró que tras cinco días con una dieta rica en grasas y baja en azúcar, las personas obtuvieron peores resultados en tareas cognitivas como concentrar la atención, y esas dietas también se han relacionado con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, actualmente faltan más investigaciones sobre los efectos a muy corto plazo de una dieta hipercalórica en los seres humanos.
¿Un círculo vicioso?
Terry Davidson, profesor de psicología en la Universidad de Perdue, sugirió que cambios de este tipo en el hipocampo podrían incluso afectar a nuestra forma de comer y llevar a la obesidad. El hipocampo es responsable del aprendizaje y quizá también de que asociemos la sensación de hambre con el placer al comer. Sin embargo, cuando el hipocampo sufre daños, esta asociación puede alterarse y hacer que comamos incluso cuando no tenemos hambre. Y si en esas circunstancias recurrimos a alimentos ricos en grasas y azúcar, podría crearse un círculo vicioso que provoque más daños en el hipocampo y más excesos al comer.
Aunque nuestros conocimientos sobre los efectos a corto plazo de una dieta hipercalórica en el cerebro son limitados, aun así debemos sentirnos motivados a elegir opciones más saludables en lo que respecta a la alimentación. Esto es especialmente importante cuando lo que comemos puede afectar tanto a la mente como al cuerpo. Es lamentable que una mala dieta pueda afectar a nuestra forma de pensar y aprender, mucho antes de que a la mayoría nos preocupe darnos algún que otro capricho.


