El sueño fragmentado, caracterizado por despertares repetidos durante la noche y la necesidad de echarse una siesta durante el día, podría ser un signo temprano de la enfermedad de Alzheimer, según una nueva investigación.
Un estudio publicado recientemente en la revista JAMA Neurology descubrió que los adultos con la memoria intacta cuyos ritmos circadianos —también conocidos como ciclos de sueño— estaban alterados presentaban acumulaciones de una sustancia llamada placa amiloide, que puede ser un signo temprano del alzhéimer.
El daño que causa la pérdida de memoria asociada al alzhéimer puede comenzar 15 o 20 años antes de que se manifiesten los síntomas de la enfermedad. Otros estudios han demostrado que también existe una conexión entre dormir mal y el alzhéimer o la demencia . Este nuevo estudio aporta más pruebas de esa conexión e indica que las alteraciones del sueño podrían ser una señal de alerta muy temprana de una futura enfermedad neurodegenerativa.
Los hallazgos también sugieren que tratar los problemas de sueño cuanto antes podría ayudar a proteger la salud cerebral a largo plazo, aunque se necesita más investigación para confirmarlo.

Cada vez hay más pruebas
Para el nuevo estudio, los investigadores hicieron un seguimiento de los ciclos de sueño de 189 adultos cognitivamente sanos, con una edad promedio de 66 años. También analizaron sus cerebros para detectar proteínas y placas relacionadas con el alzhéimer.
La mayoría de los participantes tenía ciclos de sueño relativamente normales, y 139 no presentaban signos de acumulación de proteína amiloide. Algunas de esas personas tenían problemas de sueño, pero en su mayoría podían explicarse por la edad, la apnea del sueño u otras causas.
Sin embargo, los 50 sujetos del estudio cuyos cerebros presentaban proteínas relacionadas con el alzhéimer tenían alteraciones en sus relojes biológicos.
«No es que las personas del estudio estuvieran privadas de sueño», dijo el autor principal del estudio, el Dr. Erik Musiek, en un comunicado de prensa. «Pero su sueño tendía a estar fragmentado. Dormir ocho horas por la noche es muy distinto de sumar ocho horas de sueño en siestas diurnas de una hora».
En otro estudio, los investigadores también alteraron los ritmos de sueño de ratones y descubrieron que esto provocaba una acumulación de placa amiloide en sus cerebros.
Otras investigaciones recientes han demostrado que las personas que dicen dormir mal presentan más signos de alzhéimer. Un estudio reciente descubrió que incluso alterar el sueño de alguien durante una sola noche podía provocar un aumento de las proteínas relacionadas con el alzhéimer.
Para que quede claro, eso no significa que una noche de mal sueño provoque alzhéimer. Pero sí hace que los problemas de sueño resulten aún más inquietantes que el cansancio que persiste tras una noche de desvelo, lo que es una buena razón para corregir los malos hábitos de sueño.
La cuestión de la causalidad
La gran pregunta que sigue sin respuesta es si dormir mal causa la acumulación de proteínas vinculada al alzhéimer o si las personas cuyos cerebros ya están cambiando tienen más dificultades para dormir.
Es muy posible que ambas cosas sean ciertas.
Algunas investigaciones indican que cualquier alteración del sueño parece provocar cambios cerebrales (en ratones y personas). Sabemos que el sueño cumple una función de limpieza y que, durante el sueño profundo, el cerebro elimina algunas de las proteínas que se acumulan con regularidad.
Pero también sabemos que, una vez que existen estas acumulaciones, a las personas les cuesta más alcanzar ese sueño profundo reparador. En otras palabras, dormir mal con regularidad podría dar lugar a un círculo vicioso que dificulte obtener el descanso que el cerebro necesita.
La parte positiva de todo esto es que intervenir para resolver los problemas de sueño cuanto antes podría mejorar la salud cerebral a largo plazo. Hay muchas razones para intentar dormir bien por la noche; esta parece especialmente buena.


