Esta granja española de yogur emplea a personas con problemas de salud mental

Almond trees are covered in pink blossom in Alozaina, southern Spain March 6, 2005. NO RIGHTS CLEARANCES OR PERMISSIONS ARE REQUIRED FOR THIS IMAGE. REUTERS/Rafael Marchante MDP/SN
La Fageda encourages people with mental health issues to change their lifestyle and outlook on daily life.Image: REUTERS/Rafael Marchante
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En lo alto de las remotas colinas de Cataluña, los trabajadores apilan con cuidado cajas de envases de yogur y pegan meticulosamente etiquetas en los tarros de una de las lecherías más exitosas e inusuales de España, donde casi la mitad de la plantilla tiene problemas de salud mental.

Durante décadas, La Fageda, que en catalán significa «El Hayedo», ha empleado a personas con afecciones de salud mental, como la esquizofrenia y el trastorno bipolar, para ayudarlas a encontrar un propósito en la vida y una mayor estabilidad emocional.

«Normalmente, las personas con esquizofrenia generan miedo: la gente no sabe cómo van a actuar», afirmó Albert Riera, portavoz de este pionero negocio social, situado a unos 120 km al noreste de Barcelona.

«En La Fageda, estas personas no tienen una etiqueta: están totalmente integradas y empiezan a mejorar, a reconstruirse por sí mismas sin ninguna intervención».

Encontrar y mantener un trabajo remunerado suele ser un reto para las personas con problemas de salud mental debido al estigma y a la falta de comprensión del proceso de recuperación, según la Organización Mundial de la Salud.

Sin embargo, los estudios psiquiátricos demuestran que incluso un trabajo de bajos ingresos y a tiempo parcial puede reducir los reingresos hospitalarios y la necesidad de servicios de atención sanitaria.

Casi 130 personas con problemas de salud mental trabajan en La Fageda, en contacto diario con unos 160 empleados más que no los tienen.

Si bien las personas con afecciones de salud mental pueden tener dificultades para mantener rutinas saludables y alejarse de las drogas, trabajar en La Fageda las motiva a levantarse temprano, centrarse en la recuperación y mejora su equilibrio emocional, afirmó Riera.

«Nuestra actitud es la siguiente: no estás enfermo, tienes una enfermedad, como yo tengo un dolor en el ligamento; es lo mismo», declaró a la Thomson Reuters Foundation.

«Eres responsable de tu trabajo, tienes que hacerlo bien y entonces recibirás un salario... Que puedan ver en el supermercado los yogures que han elaborado, y que la gente los pague, les produce un gran orgullo».

Antiguos empleados de la lechería La Fageda en Cataluña (España) participan en un taller creativo con un arteterapeuta, el 20 de junio de 2018.Image: Thomson Reuters Foundation/Sophie Davies

Antiguos empleados de la lechería La Fageda en Cataluña (España) participan en un taller creativo con un arteterapeuta, el 20 de junio de 2018. Thomson Reuters Foundation/Sophie Davies

Terapia

Cada día, el personal con problemas de salud mental toma un autobús desde el alojamiento compartido de la cercana localidad de Olot, por un camino largo y sinuoso que atraviesa el bosque hasta la granja, enclavada entre las verdes colinas y los antiguos volcanes de la comarca de La Garrotxa.

Un equipo de terapeutas trabaja de forma permanente en el lugar, y el personal también puede utilizar un gimnasio al aire libre, amplios espacios dedicados al ejercicio y la relajación, y participar en actividades creativas.

Joan Vila Marco, que lleva casi dos décadas trabajando en La Fageda, quería hablar de su arte.

«¿Habéis visto mis cuadros?», preguntó con urgencia, mientras se servía una montaña de comida en el comedor del personal. «Me gusta dibujar».

El hombre, de 56 años, fue diagnosticado de esquizofrenia mientras estudiaba en la universidad de Barcelona. Su estado empeoró y finalmente tuvo que abandonar los estudios.

Sus padres, desesperados y sin saber qué hacer con él, se sintieron aliviados cuando encontraron La Fageda, según afirmó Riera.

Ahora Marco imparte clases de arte en talleres de la granja, y sus dibujos cuelgan de sus oficinas, lo que le produce un evidente orgullo.

Incluso las dependencias exteriores de la granja, con vistas a los picos nevados de los Pirineos, transmiten serenidad. La música de cámara barroca salía de los establos mientras una vaca se frotaba contra un gigantesco cepillo de masaje, ambos utilizados para calmar al ganado.

«Trabajar en la naturaleza, con seres vivos, animales y plantas, es una parte esencial del proyecto de La Fageda», afirmó Cristóbal Colón, que fundó La Fageda con muy pocos recursos en 1982 como cooperativa.

«El entorno forma parte de la terapia».

Nuevo equipamiento de gimnasio al aire libre que permite al personal relajarse entre turnos en la granja lechera y negocio social La Fageda, en Cataluña (España), el 20 de junio de 2018.Image: Thomson Reuters Foundation/Sophie Davies

Colón creó La Fageda para dar a las personas con problemas de salud mental la oportunidad de trabajar, percibir un salario y recuperar parte de su autoestima, tras horrorizarse por el trato dado a los pacientes en los hospitales psiquiátricos donde trabajaba. En los primeros tiempos, recorría el bosque a caballo hasta la granja, donde sus trabajadores, que siempre han sido de la zona, plantaban y cosechaban árboles.

Tras una década, la cooperativa empezó a producir leche y, más tarde, lo que hoy da más fama a la marca: yogures cremosos y ecológicos. Actualmente, La Fageda también vende otros productos, como mermeladas y postres.

Pero Colón, de 69 años, se dedica a preparar su jubilación y el futuro de La Fageda sin su liderazgo.

El proyecto utópico dejó de ser una cooperativa en 2015 y adoptó la forma jurídica de fundación, lo que le permite recibir préstamos y tomar decisiones de inversión importantes con mayor facilidad, según explicó Riera.

Aunque los trabajadores ahora están clasificados como empleados, y no como socios, la filosofía de La Fageda no ha cambiado, afirmó.

«La empresa tiene una cultura que ofrece a las personas trascendencia», afirmó.

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