¿Somos más felices cuando pasamos más tiempo con los demás?

People sit on a bench on the Promenade des Anglais in front of a happy face design on a parascending during a sunny summer day in Nice, France, July 10, 2019. REUTERS/Eric Gaillard - RC15EC1AAE00
We know that social relations insinuate happiness, but do the numbers add up?Image: REUTERS/Eric Gaillard
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En 1938, un grupo de investigadores de Harvard decidió iniciar un programa de investigación para seguir la vida de un grupo de jóvenes, en lo que finalmente se convirtió en uno de los estudios longitudinales más largos y famosos de su tipo. La idea era seguir el desarrollo de un grupo de adolescentes mediante entrevistas periódicas y revisiones médicas, con el objetivo de comprender cómo evolucionaron su salud y su bienestar a medida que crecían.

Hoy, más de 80 años después, es uno de los programas de investigación en ciencias sociales con mayor duración. Se denomina Estudio de Harvard sobre el Desarrollo Adulto y sigue en curso. El programa comenzó con 724 niños, y los investigadores continúan supervisando en la actualidad la salud y el bienestar de los participantes iniciales que siguen con vida, la mayoría de ellos con más de 90 años.

Se trata de un ejercicio científico único: la mayoría de los estudios longitudinales no duran tanto porque abandonan demasiados participantes, los investigadores pasan a otros proyectos (o incluso mueren) o la financiación se agota.

Entonces, ¿qué hemos aprendido de este estudio único?

Robert Waldinger, el actual director del estudio, resumió, en lo que hoy es una de las charlas TED más vistas hasta la fecha, los hallazgos de décadas de investigación. El resultado principal, concluyó, es que las conexiones sociales son uno de los factores más importantes para la felicidad y la salud. Afirmó: «Quienes mantuvieron relaciones cálidas vivieron más y de forma más feliz, y los solitarios a menudo murieron antes».

Aquí analizo con más detalle las pruebas y presento más investigaciones que encuentran una relación constante entre las conexiones sociales y la felicidad. Pero antes de entrar en los detalles, permítanme explicar por qué considero que esta relación es importante.

Como la mayoría de las personas puede confirmar por experiencia personal, luchar por la felicidad no es fácil. De hecho, la búsqueda de la felicidad puede convertirse en una fuente de infelicidad – hay estudios que muestran que perseguir activamente la felicidad puede terminar disminuyéndola.

Los datos muestran que los ingresos y la felicidad están claramente relacionados; pero también sabemos por encuestas que las personas a menudo sobrestiman el impacto de los ingresos en la felicidad. Las relaciones sociales podrían ser el eslabón perdido: en los países ricos, donde las condiciones materiales mínimas de vida a menudo se cumplen, las personas pueden tener dificultades para ser más felices porque persiguen objetivos materiales en lugar de sociales.

La correlación transversal entre la felicidad y los amigos

La World Value Survey (WVS) es un amplio proyecto de investigación comparativo entre países que recoge datos de una serie de encuestas nacionales representativas. En la cuarta ola (1999-2004), la WVS formuló a los encuestados cientos de preguntas sobre sus vidas, incluidas si formaban parte de grupos sociales o religiosos, con qué frecuencia pasaban tiempo con amigos y si se sentían felices con su vida.

Al comparar la felicidad autodeclarada entre quienes tienen interacciones sociales frecuentes y quienes no las tienen, podemos hacernos una idea de si existe realmente una correlación bruta entre la felicidad y las relaciones sociales en distintas sociedades.

En el gráfico siguiente muestro esta comparación: los puntos verdes corresponden a la felicidad de quienes interactúan con amigos al menos una vez al mes, mientras que los puntos azules corresponden a la felicidad de quienes interactúan con amigos con menor frecuencia.

Este gráfico muestra que, en casi todos los países, las personas que pasan mucho tiempo con sus amigos declaran ser más felices que quienes pasan menos tiempo con ellos.

Image: Our World In Data

La relación entre las relaciones sociales y la felicidad a lo largo del tiempo

El gráfico anterior ofrece una perspectiva transversal: es solo una instantánea que compara a distintas personas en un momento dado. ¿Qué ocurre si observamos los cambios en las relaciones sociales y la felicidad a lo largo del tiempo?

La literatura académica en medicina y psicología es amplia y muestra que las personas que declaran sentimientos de soledad tienen más probabilidades de sufrir problemas de salud más adelante en la vida (puede leer más sobre este tema en mi artículo aquí); de manera similar, también existen numerosos estudios que muestran que los cambios en las relaciones sociales predicen cambios en la felicidad y en la satisfacción con la vida.

Uno de los trabajos de investigación que utiliza datos del famoso Estudio de Harvard sobre el Desarrollo Adulto, por ejemplo, analizó las experiencias de 82 participantes casados y sus cónyuges, y encontró que un mayor apego de pareja autodeclarado predecía niveles más bajos de depresión y una mayor satisfacción con la vida 2,5 años después. Otros estudios con muestras poblacionales más amplias también han encontrado una relación temporal cruzada similar: el aislamiento social percibido predice cambios posteriores en los síntomas depresivos, pero no a la inversa, y esto se mantiene tras controlar las variables demográficas y el estrés.

La búsqueda de la felicidad suele ser una aspiración intencionada y activa. ¿Ocurre que las personas tienden a ser más felices cuando deciden deliberadamente mejorar sus relaciones sociales?

Se trata de una cuestión empírica difícil de comprobar; pero un estudio reciente encontró indicios que apuntan en esta dirección.

Utilizando una amplia encuesta representativa en Alemania, los investigadores pidieron a los participantes que describieran, en formato de texto, ideas sobre cómo podían mejorar su satisfacción con la vida. A partir de estas respuestas, los investigadores analizaron qué tipos de ideas predecían cambios en la satisfacción con la vida un año después.

Los investigadores comprobaron que quienes declararon estrategias de carácter social (por ejemplo, «Pienso pasar más tiempo con amigos y familiares») solían informar de mejoras en la satisfacción con la vida un año después; mientras que quienes describieron otras actividades activas no sociales (por ejemplo, «Pienso encontrar un trabajo mejor») no informaron de un aumento de la satisfacción con la vida.

Una reflexión final

¿Somos más felices cuando pasamos más tiempo con los demás?

Gracias a décadas de investigación sabemos que las relaciones sociales predicen el bienestar mental a lo largo del tiempo; y gracias a un estudio reciente también sabemos que las personas que deciden activamente mejorar sus relaciones sociales suelen declarar que se sienten más felices. Así pues, sí, las personas son más felices cuando pasan más tiempo con sus amigos.

¿Significa esto que, si sufrimos un shock exógeno en nuestras relaciones sociales, tendrá un efecto negativo permanente en nuestra felicidad?

Con las pruebas disponibles no podemos responder realmente a esta pregunta. Se necesita más investigación para comprender de verdad los mecanismos causales que impulsan la relación entre la felicidad y las relaciones sociales.

Pese a ello, creo que debemos tomar en serio las pruebas observacionales disponibles. En cierto modo, el impacto causal de un shock aleatorio resulta menos interesante que las pruebas procedentes de estrategias activas que las personas podrían adoptar para mejorar su felicidad. Quienes se divorcian, por ejemplo, suelen experimentar a corto plazo una caída de la satisfacción con la vida; pero con el tiempo tienden a recuperarse y, finalmente, acaban estando más satisfechos con su vida que poco antes de divorciarse (puede leer más sobre este tema en nuestra entrada sobre felicidad y satisfacción con la vida).

Tiene sentido considerar la posibilidad de que las relaciones sociales sanas sean una pieza clave que falta para el bienestar humano. Entre otras cosas, esto ayudaría a explicar el resultado paradójico de los estudios en los que perseguir activamente la felicidad parece acabar disminuyéndola.

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