Nuestros parques y espacios verdes tienen un problema de desigualdad: debemos abordarlo

People walk across Richmond Green public space in Richmond South West London as the spread of the coronavirus disease (COVID-19) continues, in London, Britain, March 24, 2020. REUTERS/Toby Melville - RC2EQF9EX9Y4
Green spaces are important for improving physical and mental health.Image: REUTERS/Toby Melville
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  • Los beneficios de pasar tiempo al aire libre ya se reconocen ampliamente: el acceso a espacios verdes y a la naturaleza mejora nuestra salud física y mental.

  • Sin embargo, el acceso a estos espacios es desigual: las zonas más prósperas suelen contar con un mayor porcentaje de espacios verdes públicos.

  • La pandemia de coronavirus ha hecho más visibles estas desigualdades.

¿Cómo te sientes al caminar por un bosque? ¿En paz? ¿Dichoso? ¿Reflexivo? Para muchas personas, el confinamiento trajo consigo una nueva valoración de la naturaleza y de lo que significa para nuestro bienestar. Los beneficios para la salud de sumergirnos en unespacio verdeya se aceptan ampliamente. Vivir en zonas con césped y árboles se harelacionadocon un menor riesgo de padecer diversas afecciones, como hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Además de con la salud física, los espacios verdes se asocian con unabuena salud mental.

Unestudio recienteconcluyó que las personas que pasaban al menos dos horas semanales en la naturaleza tenían sistemáticamente más probabilidades de declarar mejores niveles de salud y bienestar que quienes pasaban menos tiempo en ella.

Las personas que pasaban dos horas semanales en la naturaleza tenían más probabilidades de declarar mejores niveles de salud.Image: Naturaleza

Nuestro trabajo busca comprender exactamente cómo losprogramas en espacios verdespueden mejorar la salud mental. Un programa en espacios verdes, o unaintervención basada en la naturaleza, es un proyecto de salud que suele llevarse a cabo al aire libre, en parques, zonas arboladas, bosques y otras áreas verdes.

Estos programas pueden diseñarse para cualquier persona, pero se ha demostrado que son especialmente beneficiosos para quienes tienen unasalud mental más frágil. Los proyectos pueden abarcar desde programas de terapia estructurados, como terapias de aventura, naturaleza y horticultura, hasta actividades menos formales, como la jardinería comunitaria, las caminatas guiadas y la práctica japonesa conocida comobaños de bosqueoshinrin-yoku.

Actualmente trabajamos en el desarrollo de un marco para quienes desean poner en marcha iniciativas de este tipo. Es un ámbito de investigación importante porque, aunque hay unnúmero cada vez mayorde programas en espacios verdes para la salud mental, todavía se conocen poco los componentes clave que hacen que estos proyectos tengan éxito. Esto dificulta desarrollar y poner en marcha nuevos programas y evaluarlos adecuadamente.

Salud mental y naturaleza

En nuestrarevisión recientemostramos que los programas en espacios verdes logran mejorar la salud mental gracias a siete factores que interactúan: la sensación de escapar y alejarse; disponer de un espacio para reflexionar; la actividad física; aprender a afrontar las cosas; tener un propósito; la relación con quienes dirigen el programa; y las experiencias sociales compartidas. A partir de estos componentes, creamos un nuevo marco para los programas en espacios verdes destinados a la salud mental, que muestra exactamente cómo lograr los mejores resultados positivos.

Creemos que este marco podría servir de modelo práctico para desarrollar futuros programas. Sin embargo, nuestros hallazgos también muestran que los programas en espacios verdes no funcionan igual de bien para todo el mundo y parecen mejorar la salud mental de algunas personas más que la de otras.

Por ejemplo, los problemas de movilidad pueden limitar la capacidad de una persona para participar en programas que exigen un esfuerzo físico. Los proyectos en entornos naturales remotos podrían no ser adecuados para personas que padecen afecciones como la psicosis. Asimismo, los programas con pernoctación o que empiezan temprano quizá no sean apropiados para quienes deben recoger a diario sus medicamentos recetados, como la metadona.

Los programas en espacios verdes han logrado apoyar a personas que han cometido delitos, pero quizá estas tengan restricciones sobre adónde pueden ir. Es importante señalar estas desigualdades en cuanto a la idoneidad de los programas, ya que quienes no pueden acceder a estas iniciativas podrían ser quienes más se beneficiarían de ellas.

Espacios verdes y desigualdad

Recientemente, la COVID-19 ha puesto de manifiesto las desigualdades en el acceso a los espacios verdes. Se han presentado numerosas peticiones para mantener abiertos al público los parques y jardines, y se ha descrito a los espacios verdes comoesenciales para nuestro bienestar.

Pero la disponibilidad de espacios verdes varía según el lugar donde se viva. La prosperidadpermite comprar viviendas en zonas con más espacios verdes y acceso a la naturaleza, menos contaminación atmosférica y más espacio para hacer actividad física. Si alguien tiene menos acceso a parques, jardines y campos deportivos de su entorno, es mucho menos probable que obtenga los beneficios que esos espacios pueden ofrecer.

Estas desigualdades existían claramente antes de la COVID-19, pero la pandemia contribuyó a que se reconociera más ampliamente que el fácil acceso a los espacios verdes existentesno era una oportunidad al alcance de todos. Tomemos Londres como ejemplo: las zonas más ricas tienen alrededor de un 10% más de espacio público que las zonas más desfavorecidas. Aproximadamentela mitadde los residentes de las zonas más desfavorecidas de Londres pertenecen a minorías.

Algunos datos indican que quienes viven en las zonas más desfavorecidas se benefician más de los espacios verdes locales que quienes viven en zonas más prósperas, y que los espacios verdes pueden ayudar areducir la desigualdad en saludentre los grupos de ingresos altos y bajos. Esto podríadebersea que las comunidades más pobres pasan más tiempo en sus zonas locales, mientras que la prosperidad permite a las personas alejarse de sus hogares con mayor frecuencia.

Los espacios verdes de calidad y el acceso a la naturaleza deberían estar disponibles y ser fácilmente accesibles para todos, pero está claro que actualmente no es así. Antenuevos recortes de financiaciónpara la cantidad y la calidad de los espacios verdes, es probable que las comunidades más pobres sean las que más sufran.

¿Qué se debería hacer?

La financiación de los servicios públicos se verá sometida a una presión aún mayor. Pero es más importante que nunca que la financiación pública continua para parques y espacios verdes siga siendo una prioridad, sobre todo cuando se ha informado de que la salud mental haempeoradodurante el confinamiento.

Los parques públicos son fundamentales para que toda la ciudadanía tenga acceso a la naturaleza.Image: Shutterstock

Esta financiación no debe limitarse a lugares pintorescos populares o zonas turísticas; debe priorizar las zonas donde las personas que suelen quedar desatendidas puedan beneficiarse más. Los parques y espacios verdes son fundamentales para nuestra salud mental y para reducir las desigualdades; además, los espacios de calidad y el desarrollo de zonas verdes sonesencialesen la lucha continua contra el cambio climático: son buenos para las personas y para el planeta.

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