Dinamarca experimenta con las «vitaminas culturales» para ayudar a las personas a salir de la depresión

Air balloons sail off into the sunset after participating in a Nordiccompetition over Stockholm, Salt lake, June 5, 2002. The event takes ispart of a week of celebrations for Stockholm's 750th year jubilee. Theballoons dropped markers on targets, floating on the water surface.(SWEDEN, NORWAY, DENMARK OUT) REUTERS/Mark Earthynbw - RP3DRIADVBAA
A new approach.Image: REUTERS/Mark Earthynbw
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La depresión afecta a 300 millones de personas en todo el mundo y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la principal causa de discapacidad en el mundo. Cuesta a la economía mundial 1 billón de dólares cada año pero menos de la mitad de las personas afectadas recibe algún tratamiento.

Por eso, Dinamarca está probando un enfoque diferente: se anima a las personas que sufren depresión a participar en actividades culturales. Lo llaman Kulturvitaminer —«vitaminas culturales»— y se está probando en cuatro ciudades.

Además de evitar los fármacos y sus efectos secundarios, Kulturvitaminer no requiere la participación directa de personal clínico, sino que puede estar a cargo de personas sin formación médica que hayan recibido capacitación. Consiste en reunir a personas en grupos pequeños para que disfruten de experiencias que van desde conciertos hasta el canto colectivo.

Image: Organización Mundial de la Salud

Reducir la ansiedad y desarrollar la resiliencia

En Aalborg, donde los cantos grupales son una parte importante del programa, también existe un acuerdo con la orquesta sinfónica local para que los grupos asistan a ensayos y conciertos. Los científicos afirman que escuchar música reduce el estrés y la ansiedad, dos factores asociados con la depresión.

Los participantes también visitan galerías de arte y museos y realizan actividades creativas que han demostrado desarrollar la resiliencia. El programa también incluye sesiones de lectura de cuentos y paseos junto al mar.

Quienes participan dicen que, además de los efectos beneficiosos de cada actividad, tener algo en lo que centrarse fuera de sí mismos favorece su recuperación. También cuentan que les ayuda mucho estar con otras personas que han vivido experiencias similares.

Partidarios como Mads Duedahl, de la administración de salud y cultura de Aalborg afirman que Kulturvitaminer es una forma rentable de ayudar a las personas con depresión. Según él, la cultura conecta a las personas y abre las puertas a nuevas perspectivas, lo que puede renovar las ganas de vivir. También les ayuda a volver al mercado laboral.

¿Una solución mundial?

La terapia se conoce en inglés como Art on prescription («arte con receta») y comenzó en el Reino Unido hace más de 20 años.Suecia y Noruega también han sido pioneras en este enfoque y han informado de un éxito considerable.

La OMS afirma que las «intervenciones conductuales» como Kulturvitaminer han dado resultados prometedores en todo el mundo, especialmente al ayudar a personas que sufren depresión en zonas de conflicto.

El Foro Económico Mundial ha destacado la necesidad de acabar con el estigma asociado a los problemas de salud mental como primer paso para que las personas se animen a pedir tratamiento. Instó a los empleadores a crear lugares de trabajo más saludables que apoyen la salud mental.

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